Intervención de España en la reunión de Alto Nivel de la Asamblea General sobre VIH/SIDA

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Intervención de España en la reunión de Alto Nivel de la Asamblea General sobre VIH/SIDA

Nueva York, Viernes 10 de Junio de 2011

Intervención de España en la reunión de Alto Nivel de la Asamblea General sobre VIH/SIDA
Intervención pronunciada por el embajador en Misión Especial para los Partenariados Públicos y Privados de Salud Global, D. José luis solano, en la reunión de alto nivel de la Asamblea General de las Naciones Unidas sobre VIH/SIDA. (Cotejar con intervención definitiva)

Gracias Sr. Presidente, distinguidos Delegados, Sras. y Sres.  Es para mi un gran honor participar por vez primera en esta sesión de la Asamblea.

Quiero comenzar mi intervención señalando el papel capital que Naciones Unidas desarrolla en la respuesta a la pandemia de VIH, su contribución fundamental en los logros alcanzados hasta este momento y el importante liderazgo que está ejerciendo para mejorar la respuesta en el futuro.

Como primera consideración quisiera expresar mi adhesión a la intervención de la Unión Europea.

Como ustedes ya saben, España fue uno de los países europeos más afectados por la epidemia de VIH en los primeros años de la década de los 90, estando entonces nuestra epidemia concentrada fundamentalmente en las personas usuarias de drogas. La participación activa de todos los agentes sociales, el empleo de la evidencia científica disponible y el compromiso de las personas con responsabilidad política contribuyó a la adopción de medidas rigurosas y valientes que han contribuido al importante cambio que ha experimentado la epidemia en nuestro país. Actualmente tenemos una situación epidemiológica muy similar a la de países de nuestro entorno. Quisiera destacar algunas de las medidas que a mi juicio son más significativamente y han contribuido a este cambio: la cobertura universal del tratamiento antirretroviral gratuito; la promoción de medidas preventivas eficaces como el uso del preservativo y las estrategias de reducción del daño para toda la población, también en centros penitenciarios; y la participación muy activa de la sociedad civil en la respuesta a la epidemia. La adopción de estas medidas en su día no estuvo exenta de dificultades, pero mirando hacia atrás hoy estamos en condición de poder decir que fueron las más acertadas. Permítanme además que haga una mención especial a lo exitosa que ha resultado la introducción de los programas de intercambio de jeringuillas y de tratamientos con sustitutivos opiáceos en los centros penitenciarios españoles sin que hayamos experimentado problemas significativos de seguridad.

La consecución de la igualdad de derechos para mujeres y hombres, independientemente de su identidad y orientación sexual, es otro de los importantes avances que hemos hecho en España en esta última década. Una respuesta ética y eficaz a la epidemia de VIH pasa sin duda por la plena integración en igualdad de condiciones de las personas homosexuales y transexuales en nuestras sociedades. La educación afectivo-sexual de calidad en las escuelas y su adaptación a la diversidad del alumnado es imprescindible para esta integración y para la disminución de la vulnerabilidad de algunos de los grupos de la población más afectados por el VIH.

Sin embargo, quedan importantes retos a los que hacer frente en relación a esta epidemia, si bien uno es especialmente importante: las personas con VIH continúan estando estigmatizadas y discriminadas en nuestro país y en todos los países del mundo. Quiero manifestar aquí la importancia que en España le damos a este problema y los esfuerzos que estamos haciendo para contribuir a la desaparición de esta situación tan injusta.

Sr. Presidente,

Mi gobierno comparte y contribuirá a la consecución de objetivos marcados en las nuevas estrategias de ONUSIDA y de la OMS para el periodo 2011-2015.

Para conseguirlo, consideramos imprescindible entender que la pandemia de VIH está determinada no solo por factores biológicos y conductuales, sino también culturales, sociales y económicos. Las desigualdades económicas y sociales son las fracturas del tejido social que aprovechan las pandemias para extenderse en nuestras comunidades. Las intervenciones eficaces por tanto deberán atender a todos estos determinantes y perseguir la desaparición de las desigualdades a todos los niveles.

La respuesta a la epidemia de VIH debe ser una respuesta integral, por ello hay que fortalecer las sinergias  entre la respuesta a la epidemia de VIH y la respuesta a otros problemas de salud. Para ello es de gran importancia la integración en los sistemas de salud y la contribución a su fortalecimiento, así como apoyar las intervenciones en prevención, diagnóstico, tratamiento y cuidados de la enfermedad. Reforzar los sistemas de salud contribuye a luchar contra la pandemia del VIH a la vez que las inversiones integrales en VIH contribuyen al fortalecimiento de los sistemas públicos de salud.

Como no podía ser de otra forma, España también ha estado comprometida desde el principio con la respuesta global al sida que consideramos, debe ser abordada desde una perspectiva de salud global, que parta de la defensa de los derechos humanos y los derechos de salud sexual y reproductivos y que contemple siempre la perspectiva de género.

El volumen de Ayuda Oficial al Desarrollo que mi país ha destinado a esta respuesta ha sido considerable y coherente con la visión que defendemos y se ha concretado especialemente en la financiación al Fondo Mundial. Mi Gobierno reitera su compromiso con el acceso universal y buscará la manera de seguir respondiendo a las necesidades para contribuir a alcanzar este objetivo.

Además, España se ha involucrado activamente en el diálogo político para compartir nuestras experiencias y las lecciones aprendidas con el resto de la comunidad internacional. Hemos participado activamente en la red de intercambios de conocimientos y contribuido a la formación de expertos en esta enfermedad.

En la situación actual la comunidad internacional debe tomar conciencia de la necesidad de actualizar nuestras políticas para acercarlas a la población más necesitada y a los grupos más vulnerables, ya que es su derecho. Debemos afrontar la enfermedad desde el realismo y la esperanza, redoblando el compromiso y seleccionando las políticas más eficaces para conseguir un acceso universal a los medios de prevención y tratamiento existentes, así como la investigación de nuevas herramientas como puedan ser la profilaxis pre-exposición, vacunas del Sida o microbicidas. Ello nos debe permitir alcanzar los objetivos de la nueva estrategia de ONUSIDA, extendiendo el concepto de derecho a la salud y la visión de un objetivo de salud global.

Sr. Presidente

Desearía concluir recordando que España mantiene el compromiso de destinar el 0.7% de nuestro PIB a la Ayuda Oficial al Desarrollo en 2015 y, en este mismo periodo, destinar el 0.1% a salud, priorizando el fortalecimiento de los sistemas de salud equitativos y de calidad así como la integración efectiva de los programas destinados a las enfermedades más prevalentes como el VIH y los grupos más vulnerables para alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio.

Termino reiterando el compromiso del Gobierno de España con esta epidemia y con las personas por ella afectadas.

2017-01-07T16:43:42+00:00 10/06/2011|Categories: Discursos, España en la ONU|