Intervención de España en la sesión sustantiva del Comité especial de Descolonización (C-24)

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Intervención de España en la sesión sustantiva del Comité especial de Descolonización (C-24)

Nueva York, Lunes 13 de Junio de 2011

Intervención del representante permanente de España, Embajador Juan Pablo de Laiglesia, en la sesión sustantiva del Comité Especial de Descolonización sobre la cuestión de Gibraltar (C-24).

Sr. Presidente,

hace apenas unos días se celebraba una nueva edición del Seminario regional sobre descolonización, para debatir la mejor manera de orientar los trabajos del nuevo, Tercer, Decenio Internacional para la Erradicación del Colonialismo. Aprovecho para dar nuevamente las gracias al Gobierno de San Vicente y las Granadinas por su hospitalidad y la excelente organización del evento.

La práctica totalidad de los intervinientes hizo mención a la necesidad de hacer avanzar el proceso descolonizador. Se escucharon muchas voces, comenzando por la de la representante del Secretario General, pidiendo al Comité que incremente el nivel de diálogo con todos los implicados.

Pudo constatarse que el progreso podría producirse de forma relativamente rápida en algunos de los casos sometidos a examen; y que hay otros en los que la tarea descolonizadora se revela más compleja porque encierran controversias de soberanía. Se dijo, en cualquier caso, que sería preciso aportar nuevas ideas para llevar a cabo el mandato de las Naciones Unidas y abordar los trabajos de forma pragmática.

España está de acuerdo en lo sustancial de esa exposición, que recoge los elementos principales a tener en cuenta durante el Tercer Decenio:
-Los casos de los que conoce este Comité son diversos y por ello se impone un examen individualizado recurriendo, si fuese necesario, a soluciones pragmáticas caso por caso.
-Aunque pueda parecer una obviedad, es fundamental que el mandato de las Naciones Unidas siga siendo la referencia que guíe nuestros trabajos.

Voy a detenerme brevemente en estos dos aspectos.

1. Un examen individualizado

El Comité deberá examinar, caso por caso, si el grado de autonomía obtenido por algunos de los territorios colonizados, pone o no de manifiesto su capacidad para regirse responsablemente y de forma independiente. En caso afirmativo, cabría cuestionar su subordinación política a la potencia administradora.

España concuerda, por tanto, con la presidencia del Comité en que, en aquellos casos en los que no existe una controversia de soberanía, la opinión de la población es un factor determinante en el camino hacia la descolonización. Ha llegado el momento de que los territorios sometidos a descolonización y las potencias administradoras inicien un diálogo dirigido a la transformación de esos vínculos coloniales en el plazo más breve posible, de acuerdo con los criterios de las Naciones Unidas.

Ese examen individualizado permite constatar, sin embargo, que, en ciertos casos, son los propios habitantes del territorio los que, garantizada su estabilidad económica, renuncian a su independencia política. Son supuestos de un “colonialismo consentido” que pretende perpetuarse al margen de los criterios de este Comité.

Este supuesto se revela especialmente problemático cuando se pretende mantener la situación a costa de los legítimos derechos de un tercero, como viene sucediendo en otros casos como el de Gibraltar, que es el que interesa a mi país.

En el caso de Gibraltar, esta Organización ha reconocido que la situación colonial menoscaba la unidad e integridad territorial de España; y la propia potencia administradora admite que la independencia de su colonia, contra la voluntad de España, no es posible. Estos dos factores constituyen razones más que suficientes para considerar que se impone una solución realista y, desde luego, no es en absoluto realista pensar que el Gobierno español pueda llegar a aceptar la perpetuación de la presente situación, en la que la potencia administradora y la colonia pretenden ignorar los legítimos derechos de España, amparados por el Tratado de Utrecht y por la doctrina de Naciones Unidas.

2. Mandato de las Naciones Unidas

En segundo lugar, para mi país es fundamental que los que aquí nos encontramos desarrollemos nuestra labor con el mayor respeto al trabajo y criterios de este Comité y teniendo como referencia constante el mandato de la Organización en el ámbito que nos ocupa.

En el caso de Gibraltar, la Asamblea General lleva más de tres décadas pidiendo una solución dialogada entre el Reino Unido y España. Una Decisión, adoptada por consenso por la Asamblea, viene recogiendo, año tras año, este mandato de diálogo bilateral, señalando también el cauce acordado para el mismo, es decir, el denominado Proceso de Bruselas.
España reivindica este diálogo bilateral con el Reino Unido que desde hace algunos años no se está produciendo y no por nuestra responsabilidad. España tiene la certeza, porque la experiencia así lo demuestra, de que ambos países serán capaces de encontrar fórmulas imaginativas que permitan solucionar sus diferencias, sin olvidar los intereses de los actuales habitantes de la colonia.

Es una oferta sincera, que se ha trasladado una y otra vez a las autoridades del Reino Unido a los más altos niveles.

Por otra parte, la buena voluntad de mi país, a pesar del estancamiento que padece el mencionado Proceso de Bruselas, sigue desarrollando una cooperación de carácter regional con el Reino Unido y con el Gobierno de Gibraltar, en el marco separado del Foro de Diálogo sobre Gibraltar, con el fin de crear una atmósfera constructiva de confianza mutua y cooperación en beneficio y para la prosperidad de Gibraltar y la región en su conjunto, en particular el Campo de Gibraltar.

No obstante, los posibles avances en este Foro de cooperación se están viendo dificultados por la insistencia del gobierno local de la colonia en abordar aspectos relativos a la soberanía que son de la exclusiva competencia del Reino Unido y de España. Las diferencias entre mi país y la Potencia administradora del territorio en relación con las cuestiones relativas a la soberanía y a la jurisdicción deben resolverse mediante negociaciones bilaterales, tal y como señala el reiterado mandato de las Naciones Unidas, inspirado por los trabajos del Comité Especial de Descolonización.

España reitera, por tanto, la importancia del trabajo de este Comité y de respetar el procedimiento establecido por esta Organización en materia de descolonización y, por ello, insta al Comité a que no permita que con argumentos ajenos a esta Organización se proceda a excluir de la correspondiente lista de las Naciones Unidas a territorios que no han sido descolonizados según los criterios de este Comité y confía en que bajo la competente dirección del mismo puedan lograse los avances que la descolonización de Gibraltar reclama.

Muchas gracias.

2017-01-07T16:43:42+00:00 13/06/2011|Categories: Discursos, España en la ONU|