Intervención de España respecto a la reforma del Consejo de Seguridad

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Intervención de España respecto a la reforma del Consejo de Seguridad

Nueva York, Lunes 28 de Noviembre de 2011

Intervención del representante permanente adjunto de España ante las Naciones Unidas, el embajador Román Oyarzun, sobre la reforma del Consejo de Seguridad

Señor Presidente,

Le agradezco su carta del 10 de noviembre por la que convocó la reunión de hoy, la primera correspondiente a la octava ronda de las negociaciones intergubernamentales.

Era una carta que llevábamos mucho tiempo esperando, demasiado. Exactamente desde el 2 de marzo, fecha en la que celebramos nuestra última reunión, para examinar el Rev.3. Recuerdo que al concluir la reunión se comprometió a enviarnos una carta. Han pasado más de ocho meses…

El resultado es que el estancamiento en que ya se encontraban las negociaciones, se ha agravado aún más.

 ¿Qué podemos hacer?

En su carta nos propone dos opciones.

Una de ellas es el regreso al Rev.3 del 23 de febrero.

Nuestra posición es que el Rev.3 fue rechazado por algunos grupos y países en dicha reunión. Por consiguiente, no podemos aceptarlo como base para seguir negociando.

Podemos hacer dos cosas: revisarlo o regresar, en su lugar, al Rev.2.

Nosotros preferimos la primera. No somos los únicos. Recuerdo que en el debate del día 8, el Grupo Africano, representado por Sierra Leona, reclamó que se revisara el Rev.3 para hacerlo aceptable para todos (“making Rev.3 an acceptable working document”).

La otra opción contenida en su carta es la de aprovechar las iniciativas presentadas por algunos grupos y países durante el anterior periodo de sesiones, incluyendo algunas propuestas concretas, recogidas en su carta del 9 de septiembre.

Quiero que nuestra posición quede clara. Estamos dispuestos a discutir nuevas propuestas, pero sólo aquellas que respeten las reglas y procedimientos que, de común acuerdo, nos fijamos al inicio de las negociaciones. Me refiero, obviamente, a la decisión 62/557.

Dicho con otras palabras, sólo estamos dispuestos a discutir las propuestas que cumplan los dos requisitos siguientes:

-que se presenten de buena fe, con respeto mutuo y de manera abierta, inclusiva y transparente;

-y que incluyan a todos y cada uno de los cinco temas de las negociaciones.

A nuestro juicio, la propuesta del G-4 no cumple ninguna de las dos condiciones. Por consiguiente, no podemos aceptarla como base de las negociaciones.

 Con todo el respeto hacia los integrantes de dicho grupo, no creemos que el número de apoyos supuestamente recibidos sea un argumento suficiente, por si sólo, para aceptar su propuesta.

Es un argumento que, con mayor motivo, podría utilizar el Grupo Africano con la suya, la única que de momento cuenta con el apoyo de, el menos, 53 Estados miembros con nombres y apellidos, los 53 países del continente africano.

Además, a diferencia de la propuesta del G-4, la del Grupo Africano sí cumple las dos condiciones anteriores: fue presentada dentro de las negociaciones y figura, por tanto, en todos los Rev., e incluye a los cinco temas de la reforma.

 Pero puestos a elegir una propuesta concreta como base de las negociaciones, ¿por qué no comenzar, en cambio, por aquellas que proponen una solución de compromiso entre todas ellas?

Es el caso de las propuestas basadas en el llamado “modelo intermedio”. Ya hay algunas sobre la mesa.

 Por ejemplo la nuestra, la presentada por el Grupo “Unidos por el Consenso” en abril de 2009, durante la primera ronda de las negociaciones. Se puede encontrar en el apartado 1.4.1 del Rev.3 (página 4).

No es la única. Pienso en la propuesta franco-británica del 27 de marzo de 2008, o en las intervenciones efectuadas por Liechtenstein y Nueva Zelanda en el debate del día 8.

Todas ellas tienen en común que contemplan la creación de una categoría intermedia de más larga duración e incluyen el concepto del examen o “review” al cabo de un cierto tiempo.

Obviamente, no son idénticas, pero pensamos que hay margen para acercar las posiciones.

 Algunos países han mostrado también su interés por explorar este modelo, pero sólo lo han hecho de manera informal. La última vez ha sido en la reunión celebrada en Tokio el día 14, a la que fue invitado el Grupo “Unidos por el Consenso”. Animamos a dichos países a que confirmen públicamente su interés mediante la presentación de propuestas concretas, no en Tokio sino aquí en Nueva York, para que podamos examinarlas con atención.

Resumiendo, señor Presidente, nos parece que no tenemos dos sino tres opciones: revisar el Rev.3, regresar al Rev.2 o basar las negociaciones en propuestas que sean plenamente respetuosas con la decisión 62/557 y sean capaces de generar la “mayor aceptación política posible”, como las propuestas intermedias o de compromiso.

Por último, creemos que cualquier solución a la que lleguemos deberá cumplir con un requisito adicional, el de corregir la injusticia histórica de que es víctima el continente africano.

Puede contar para ello con el pleno apoyo de la delegación española.

También puede inspirarse en los cinco principios del anterior Presidente de la AG, Sr. Deiss: apoyo más amplio posible, respeto a los valores fundamentales de Naciones Unidas, simplicidad eficiencia y flexibilidad.

Muchas gracias, señor Presidente.

 

2017-01-07T16:43:40+00:00 28/11/2011|Categories: Discursos, España en la ONU|