El secretario de Estado de Asuntos Exteriores español, Gonzalo de Benito, viajó esta semana a la sede de las Naciones Unidas en Nueva York para analizar el papel de la Alianza de Civilizaciones y debatir sobre su futuro.

De Benito además de participar en el debate de la Asamblea General de la ONU titulado «Promoción del Entendimiento Cultural para la Construcción de Sociedades Incluyentes», se reunió con el alto representante de la ONU para la Alianza de Civilizaciones, Jorge Sampaio; el vice primer ministro de Turquía, Besir Atalay; el presidente de la Asamblea General, el catarí Abdulaziz Al Naser; así como con la vicesecretaria general de la Alianza del organismo, Ashe-Rose Migiro.

 

En el debate temático “Promoción del Entendimiento Cultural para la Construcción de Sociedades Incluyentes”, Al Naser, defendió la importancia de la Alianza de Civilizaciones y pidió que se refuerce su papel como herramienta global para mediar en disputas internacionales y promover el entendimiento entre culturas.

“La comunidad internacional, los Estados miembros, deberían reforzar la capacidad de la Alianza a través de recursos adecuados y dando a la organización los medios para cumplir sus objetivos”, aseguró Al Naser durante el debate temático organizado sobre la iniciativa que lanzó España en 2004.

En su intervención, Al Naser apostó por que se impulse el papel de la Alianza y el de su representante especial, Jorge Sampaio, para que la iniciativa, asumida por la ONU en 2005, sirva para “dirimir tensiones, evitar malentendidos y mediar en disputas, particularmente cuando aparecen diferencias culturales”.

“Exhorto a los Estados miembros a reforzar su papel”, aseveró el diplomático árabe, quien subrayó que la Alianza puede convertirse en “una herramienta más” para la prevención y resolución de conflictos “a un coste muy bajo para la comunidad internacional”.

La Alianza de Civilizaciones fue una idea lanzada por España en 2004 y copatrocinada por Turquía con el fin de fomentar el diálogo entre culturas y religiones, aunque en 2005 fue asumida por la ONU.

Según Al Naser, la Alianza da esperanza a la comunidad internacional para detener la ola de intolerancia y se congratuló por el hecho de que el Grupo de Amigos de la Alianza de Civilizaciones esté integrado ya por 107 países.

El presidente de la Asamblea General lanzó además un mensaje para evitar que las diferencias culturales sean percibidas no como “argumento para la división, sino como el camino hacia el diálogo y la solidaridad humana”, al tiempo que abogó porque las sociedades luchen contra la xenofobia y el sentimiento contra los inmigrantes.

Por su parte, Ashe-Rose Migiro defendió que el entendimiento entre culturas se sitúe en lo más alto de la agenda de la ONU y destacó el papel jugado por los jóvenes para impulsar el diálogo entre distintos países y culturas mediante las nuevas tecnologías, así como para denunciar las injusticias.

En el debate, el diplomático español Gonzalo de Benito destacó la relevancia del diálogo intercultural e interreligioso en un momento en el que se viven procesos de cambio y de reforma política en el mundo.

De Benito subrayó especialmente que ese diálogo, que “inculca valores como la tolerancia, la libertad y el respeto de los derechos humanos”, se vuelve especialmente relevante para prevenir la expansión del extremismo y el terrorismo.

El secretario de Estado español de Asuntos Exteriores aseguró ante la prensa que su Gobierno seguirá apostando por la Alianza de Civilizaciones, aunque reconoció que Madrid reducirá las contribuciones a esa iniciativa debido a los recortes presupuestarios que se llevan a cabo en ese país.

De Benito culminó así una visita de dos días a Naciones Unidas en la que ha mantenido encuentros con varias personalidades, a quienes ha transmitido el apoyo de España a la ONU, al tiempo que ha hecho hincapié en la escasa representación de España en los puestos directivos del organismo, así como en la necesidad de garantizar el uso del español como idioma oficial de la organización.