Discurso de España en el debate de la Primera Comisión sobre otras armas de destrucción, pronunciado por Victoria González-Román, diplomática en la Representación Permanente de España ante la ONU

Señor Presidente,

España suscribe plenamente la Declaración de la Unión Europea y quisiera añadir unos elementos en su capacidad nacional.

La proliferación de Armas de Destrucción Masiva continúa constituyendo una gran amenaza a la paz y la seguridad internacionales, y la Comunidad Internacional debe dotarse de los medios y las capacidades necesarias para hacerle frente por medio de una respuesta que sea global. Es por ello que España desea expresar, antes que nada, la importancia que concede a los distintos mecanismos de cooperación internacional.

En particular, destaca la Resolución 1540, adoptada en 2004 por el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas (cuando España era miembro del Consejo de Seguridad), de la que se deriva la necesidad de reforzar la coordinación de las medidas preventivas adoptadas en los planos nacional, subregional, regional e internacional para dar una respuesta global a este desafío. España insta a todos los estados a cumplir con las obligaciones legales derivadas de esta resolución, así como con las resoluciones 1673, 1810 y 1977.

En este mismo espíritu, España expresa su apoyo a otros mecanismos internacionales diseñados para combatir el riesgo de proliferación de armas de destrucción masiva, incluidos aquellos diseñados para combatir el riesgo de tráfico ilícito de sustancias y tecnologías de doble uso, como el control de exportaciones.

Sr. Presidente,

Existen tres instrumentos convencionales de particular relevancia en el ámbito que nos ocupa: la Convención sobre Armas Biológicas y Toxínicas, la Convención de Armas Químicas y el Protocolo de Ginebra de 1925. España apuesta por la completa universalización de estos instrumentos, así como por su plena puesta en práctica.

La Convención para la Prohibición de las Armas Bacteriológicas y Toxínicas desempeña un papel relevante en la erradicación de la amenaza de proliferación de este tipo de armas. En este sentido, España estima valiosos los resultados de la VII Conferencia de Examen que tuvo lugar en 2011, que incluyen un nuevo respaldo a la labor de la Unidad de Apoyo para la Aplicación y la aprobación de la agenda para un importante proceso intersesional hasta el año 2016. Asimismo, España ha participado activamente, a título nacional y como Estado miembro de la Unión Europea, en la primera Reunión de Expertos de la Convención que ha tenido lugar en julio de este año. España  reconoce la efectiva labor administrativa que la Unidad de Apoyo a la Implementación viene realizando desde su constitución.

España está convencida de que en este nuevo período debemos seguir trabajando para fortalecer la cooperación y asistencia a otros Estados Partes, reforzar las medidas de fomento de la confianza y la aplicación nacional de los compromisos internacionales, así como revisar los desarrollos tecnológicos y científicos relevantes para la Convención. Asimismo, dado el actual contexto de crisis económica global, conviene que el nuevo proceso intersesional siga guiándose por un elemental principio de rigor y de maximización de la eficacia en el empleo de los fondos.

España reitera la necesidad de la existencia de un mecanismo de verificación como un instrumento garante de la transparencia y mejor aplicación de la Convención a nivel nacional e internacional, y lamenta que aún no haya sido posible dotar a la Convención de este instrumento.

Señor Presidente,

Al ser un tratado internacional que prohíbe una categoría entera de armas y establece un mecanismo de verificación,  la Convención sobre Armas Químicas es otro de los grandes logros multilaterales en el ámbito del desarme.

La experiencia adquirida tras quince años permite tener una visión optimista: tanto los arsenales destruidos (cercanos al 75% del total declarado), como el indudable compromiso de los Estados Partes de alcanzar su completa, segura y efectiva destrucción, hace que el fin de los arsenales químicos sea una realidad factible.

Sin embargo, a la vista de los logros alcanzados en el ámbito del desarme, no se puede pecar de complaciente y pasar por alto los desafíos presentes y futuros.

En primer lugar, es necesario garantizar que la destrucción de arsenales químicos sea efectiva, pues la realidad ha demostrado que el plazo prorrogado de 29 de abril de 2012 para la destrucción total de armas químicas era demasiado optimista.

Hemos recibido con lógica preocupación, la declaración por parte de Libia, el año pasado, acerca del descubrimiento de armas químicas no declaradas. Apoyamos al máximo la Resolución 2017(2011) del CSNU, la cual reconoció la necesidad de proceder, con toda urgencia, a la destrucción de los arsenales que aún puedan quedar en el país. Desde una óptica más general, es necesario que esta destrucción se acompañe de medidas que impidan la futura elaboración de estas armas execrables. En ese sentido, el fortalecimiento del artículo X de la Convención, consagrado a la cooperación y la asistencia, nos parece de particular relevancia.

Asimismo, la universalización de la Convención ha de ser una prioridad. Instamos a aquellos Estados que todavía no lo han hecho a que se adhieran y ratifiquen la Convención.

En segundo lugar, España se suma a las expresiones de condena internacional suscitadas por el reconocimiento en julio pasado por parte de Siria de estar en posesión de un arsenal de armamento químico. España insta a Siria a no hacer uso bajo ninguna circunstancia de este tipo de armas, prohibidas por el derecho internacional y por el Protocolo de Ginebra de 1925.

En tercer lugar, hemos de estar vigilantes para prevenir que la proliferación de armas químicas, incluido su acceso por parte de actores no estatales, ponga en riesgo la seguridad internacional y nacional de todos los Estados de la Comunidad Internacional. En este sentido, no pueden obviarse las amenazas derivadas del uso indebido de los nuevos descubrimientos de la ciencia y tecnología, los cuales pueden hacer insuficientes las prohibiciones de nuestra Convención.

La proximidad de la celebración de la III Conferencia de Examen ofrece la oportunidad de redoblar los esfuerzos en estas y otras cuestiones.

Sr. Presidente,

Todos los años reiteramos el valor que todo este acervo tiene para el desarme y la no proliferación. Pero su eficacia depende en gran medida de la capacidad y la voluntad de los Estados parte de asumir por completo las obligaciones contraídas. Es una tarea compleja y que requiere paciencia, pero no por ello debemos dejar de invertir tiempo y esfuerzo.

España continuará trabajando con el mismo entusiasmo y en plena cooperación con los demás Estados y socios internacionales.

Muchas gracias.