El ministro de Industria, Energía y Turismo, José Manuel Soria, ha firmado hoy, en nombre de España, el Tratado del Comercio de Armas (TCA), en una ceremonia que ha tenido lugar en la sede de las Naciones Unidas en Nueva York.

Dicho Tratado supone la culminación de un proceso que se inició oficialmente en el año 2006, mediante la Resolución 61/89 de la Asamblea General de Naciones Unidas, que plasmó los esfuerzos desplegados por la sociedad civil en favor de una regulación del comercio de armas convencionales que pusiera fin a una fuente de gran sufrimiento humano. Los datos que se publicaron exigían una respuesta de la comunidad internacional: cada año millones de personas sufren en el mundo los efectos de un comercio apenas controlado y de los tráficos ilícitos de armas; cientos de miles de ellos mueren o sufren heridas como consecuencia de las armas.

Tras años de trabajos preparatorios y varias rondas de negociaciones, una Conferencia Final ultimó el texto del TCA el pasado mes de marzo en Nueva York. Aunque no pudo ser adoptado por dicha Conferencia por la oposición de 3 países (Irán, Corea del Norte y Siria), lo fue pocos días después por la Asamblea General de la ONU con una amplia mayoría (156 a favor, 22 abstenciones y 3 en contra).

Firma del tratado de armas

El Tratado que se abre a la firma hace realidad la aspiración de regular las transferencias de la gran mayoría de las armas convencionales, incluidas las armas pequeñas y ligeras, así como la exportación de municiones y de partes y componentes de dichas armas.

El Tratado prevé el establecimiento de estándares comunes internacionales que se deben cumplir antes de autorizar las exportaciones de armas. Con ello se pretende que los Estado valoren el riesgo de que las armas que se proyecta exportar puedan ser desviadas al mercado ilícito o puedan servir para cometer violaciones de los derechos humanos, del Derecho Internacional Humanitario, supongan violaciones derivadas de acuerdos internacionales o impliquen un riesgo de menoscabo de la paz y seguridad internacionales

El Tratado prevé el desarrollo a nivel nacional de distintas medidas para regular este comercio y las actividades de corretaje y otras que tengan lugar en su jurisdicción. Asimismo, dispone que los Estados establezcan y mantengan un sistema nacional de control, incluida una lista de control nacional, y designen autoridades nacionales competentes, con el fin de mantener un sistema nacional de verificación que regule la transferencia de armas convencionales; e incluye medidas de transparencia como la presentación de un informe anual a la Secretaría del Tratado.

España que ha participado activamente durante todo el proceso negociador, se encontrará entre los primeros firmantes de este Tratado. Tiene previsto además declarar con ocasión de la firma, su intención de aplicar provisionalmente y hasta su entrada en vigor los artículos 6 y 7, que se refieren precisamente al examen del riesgo previo a la autorización de las exportaciones de armas.

El Tratado entrará en vigor a los 90 días de haberse depositado el quincuagésimo instrumento de ratificación.