Fernando Arias, embajador de España ante la ONU, participa en el acto Por una Alianza Africana sobre la Migración y el Desarrollo, organizado por la Representación de Marruecos.

A continuación, el discurso del embajador Arias

INTERVENCION  DEL REPRESENTANTE PERMANENTE DE ESPAÑA ANTE LAS NACIONES UNIDAS

Por una Alianza Africana sobre la Migración y el Desarrollo 
 01 octubre 2013

España tiene una vieja tradición de inmigración y emigración. Su historia y su geografía siempre lo han facilitado.  Por ello, consciente de la trascendencia de este fenómeno, reconoce que esta iniciativa de Marruecos es valiosa y oportuna, y pone de manifiesto el liderazgo marroquí en cuestiones migratorias.

Voy a aportar unas cifras muy concretas, que avalan el conocimiento e interés que mi país tiene en los asuntos migratorios:

– Entre 1857 y 1860, 1 millón 800 mil españoles emigraron a la República Argentina.

– Entre 1939 y 1942, justo después de terminada la Guerra Civil en España, 25.000 españoles, pertenecientes a la élite intelectual y política del país, emigraron a Méjico.

– Entre 1950 y 1970, 2 millones de españoles emigraron a países de Europa Occidental, principalmente Alemania, Francia, Bélgica, Países Bajos y Suiza.

Además, considero útil aportar aquí un dato adicional, extraordinariamente relevante. Como consecuencia del desarrollo económico y social, en los últimos años España se ha convertido en un país de Inmigración. Entre los años 1990 y 2013, 6 millones 500 mil inmigrantes llegaron a mi país. En términos absolutos, en ese período esa cifra fue solo superada por los Estados Unidos y por los Emiratos Árabes Unidos.

El foro en que trabajamos hoy, constituye una buena oportunidad  para felicitar a Marruecos por la reciente aprobación de una nueva política migratoria,  un paso muy importante que demuestra el compromiso de Marruecos con una visión moderna y realista del fenómeno migratorio.

Además, el momento no puede ser mejor, teniendo en cuenta la inminencia de la celebración del 2º Diálogo de Alto Nivel, que tendrá lugar en Nueva York los días 3 y 4 de octubre.
 
Marruecos es un país que tiene autoridad en esta materia, porque conoce de primera mano la importancia de la concertación a nivel regional e internacional, cuando se trata del fenómeno migratorio. 
        
Marruecos ha desempeñado un papel esencial en el  Proceso de Rabat, contribuyendo a crear y consolidar un marco exitoso de consultas e intercambios en materia migratoria, que se ha convertido en un referente para otras iniciativas en este campo y que debe preservarse.

El Proceso de Rabat demuestra que un planteamiento equilibrado, en el  que se tenga en cuenta los intereses de todas las partes implicadas, permite alcanzar una visión común sobre la migración, centrada en cuestiones prácticas y resultados concretos. Ello posibilita un constructivo entendimiento, que aleja negativos factores de posible confrontación.

La iniciativa que hoy presenta Marruecos es coherente con el carácter cambiante del fenómeno migratorio, en particular en el continente africano, donde muchos países, entre ellos Marruecos,  han adquirido la condición de países emisores de migrantes  y a la vez de tránsito y de destino de importantes flujos migratorios.
            
Esta situación está en línea con el crecimiento económico y la mayor relevancia internacional que está cobrando África y pone de manifiesto una problemática nueva, y más compleja, en el marco de la gestión de las migraciones, cuya inclusión en la agenda migratoria africana es muy oportuna.   
 
España desea subrayar en particular la importancia del llamamiento de Marruecos al resto de países africanos, orientado a lograr una sensibilización y una implicación cada vez mayor  en las cuestiones de migración y desarrollo

España considera positivo que se traslade esta visión al ámbito estrictamente africano.

A la vez, no debemos olvidar que la migración es un fenómeno global, porque la movilidad de la población se ve facilitada por el desarrollo económico y tecnológico. 

Por ello la cooperación internacional,  en marcos cada vez  más amplios, es un instrumento de primera importancia, que debe estar fundamentado en el respeto de los derechos humanos,  ya que detrás de cada situación hay personas concretas, con frecuencia muy vulnerables,  a quienes debe ir dirigida toda la política migratoria.

 Agradezco sinceramente que se me haya invitado a participar en este encuentro y que se me haya dado la oportunidad de pronunciar estar palabras.