Malabo, jueves, 26 de junio de 2014

Excelentísimos señores jefes de Estado y de Gobierno, excelentísima señora presidenta de la Comisión de la Unión Africana, señoras y señores,

Quiero, ante todo, agradecer a la Unión Africana, y en particular a su Presidencia mauritana y a nuestro anfitrión hoy, Guinea Ecuatorial, el haber sido invitado a participar en esta Cumbre. Es para mí un honor poder dirigirme a los líderes de África y compartir esta tribuna con, entre otros, el secretario general de las Naciones Unidas. 

Antes que nada, deseo expresar mi más profunda condena del atentado ocurrido ayer en Nigeria, así como mi solidaridad con las víctimas y sus familias.

Señor Presidente,

La crisis económica en Europa ha hecho que antiguas certezas sean hoy cuestionadas. En medio del huracán costaba creer que tras la tormenta vendría el buen tiempo. Uno de los factores que nos ha permitido empezar a ver la recuperación ha sido el tirón de África: mientras en Europa luchábamos contra la recesión, nuestros vecinos del sur seguían creciendo por encima del 5 por 100.

Los europeos no estamos habituados a esta imagen. Lo normal en Europa es hablar de los problemas de África. Yo no creo que existan “los problemas de África”. Existen problemas, sin adjetivos, sin gentilicios. Son comunes a todos los países, todos los sufrimos en mayor o menor medida y, como la tormenta, acaban quedando atrás si sabemos mantener un rumbo firme. El trabajo de los líderes consiste precisamente en marcar ese rumbo y mantenerlo frente a los pesimistas. Lo difícil es reconocer, cuando las cosas se desmoronan, que en los males presentes está la semilla de un futuro bienestar. Somos amos de nuestro destino.

En 1987, al recibir el Premio Nobel de la Paz por su contribución al final de los conflictos armados en Centroamérica, Oscar Arias habló de un continente asolado por la pobreza, la injusticia, la guerra y las dictaduras; pero recordó que, aunque no podemos cambiar el pasado, el futuro depende de nosotros. Ese futuro soñado ya es el presente de América Latina. Hoy impera la democracia, la economía crece y los fusiles callan. La realidad ha superado las expectativas de los más optimistas, aunque no había muchos optimistas en los 80.

España sí lo era y, si hoy España empieza a dejar atrás la crisis, es en buena medida por la solidez de empresas que supieron echar raíces a ambos lados del Atlántico. Las empresas españolas invirtieron en América Latina más de 126.000 millones de euros desde 1980, por detrás sólo de Estados Unidos.

Señor Presidente,

De nuevo es la hora de ser optimista, pero esta vez el optimismo de España no tiene que cruzar un océano. Su destino está más cerca de casa, en África. Nuestro comercio con África, tanto importaciones como exportaciones, ha crecido un 250 por 100 en los últimos diez años y hoy supera al comercio de España con América Latina. Cada año compramos más de 28.000 millones de euros de productos africanos, casi el doble de lo que exportamos al continente.

Nuestra inversión en el continente todavía es pequeña, pero no ha dejado de crecer, incluso durante la crisis.

Lo normal es que España, el país europeo más cercano a África, tenga unas relaciones con el continente mucho más intensas de lo que lo son ahora. Queremos invertir en África como en su día invertimos en América Latina. España tiene empresas punteras en diversos sectores, entre otros, la industria agroalimentaria, las infraestructuras o la energía, que pueden jugar un papel relevante. España tiene con África una relación de igual a igual. Nuestra agenda se resume en una frase: cuánto más próspera sea África, más próspera será España.

Hay muchos caminos que llevan a sociedades prósperas, abiertas e inclusivas, y cada país debe elegir el suyo, sin que nadie pueda dar lecciones a nadie. Yo creo que hay tres puntos cardinales que todos compartimos.

En primer lugar, las naciones necesitan paz y seguridad. Sin éstas, no hay progreso posible. La Unión Africana ha demostrado la voluntad unánime del continente de no tolerar la violencia y el extremismo en Mali, la República Centroafricana o Somalia. Cuando un soldado de la Unión Africana en estos países ha mirado a su lado, ha encontrado a un soldado español porque, si uno de nosotros no conoce la paz, ninguno de nosotros vive verdaderamente en paz.

Señor Presidente,

España ha demostrado con hechos su compromiso con la paz y la seguridad, y por ello hemos presentado nuestra candidatura a ser miembros del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas en 2015 y 2016. Si España resulta elegida, puedo asegurarles que durante esos dos años África no tendrá tres asientos en el Consejo de Seguridad, sino cuatro.

El segundo punto cardinal que debe guiar nuestros pasos es la democracia. El futuro de cada nación debe ser decidido por los que están llamados a construirlo con su trabajo. Instituciones sólidas, transparentes y abiertas a los ciudadanos producen sociedades inclusivas, donde las desigualdades menguan y el increíble potencial creador del ser humano puede expandirse sin límites. Es un proyecto compartido al que todos los ciudadanos pueden contribuir, con independencia de su raza, sexo, ideología o religión, y con pleno respeto a los derechos humanos.

En tercer lugar, debemos crear las condiciones para que las empresas y los trabajadores desarrollen una economía vibrante. Cada ciudadano debe tener la oportunidad de llevar a cabo su propio proyecto vital, de formar una familia y sacarla adelante o fundar una nueva empresa y crear puestos de trabajo. Donde existen instituciones fuertes, seguridad jurídica y libertad de mercado, los propios recursos del país se movilizan y se ponen a disposición del bienestar de sus ciudadanos.

África es rica en recursos naturales, pero su principal recurso son las personas. En un mundo que envejece, es el continente con la población más joven del planeta. Si sólo pudiera apuntar a una de las razones por las que el futuro será africano, bastaría con ésa. El desafío es proporcionar a los jóvenes africanos la oportunidad de sorprender al mundo con su creatividad, su energía y su trabajo.

Señoras y señores,

Es la combinación de estos tres elementos, paz, democracia y apertura económica, lo que ha permitido a África seguir creciendo con fuerza cuando la crisis golpeaba al resto del mundo.

Señor Presidente,

Otros jefes de Estado y de Gobierno occidentales se han dirigido a esta Asamblea antes que yo. La mayoría prometieron ayudar a África y ofrecieron fondos y programas. Yo no vengo a ofrecer nada, porque no tengo nada que los africanos no puedan darse a sí mismos. Yo sólo vengo a pedir que cuenten con España como socio para el crecimiento de África. Vengo a pedir más comercio y más inversión en nuestros países, y vengo a reiterarles que España quiere participar en el renacimiento de África.

Hace seis meses nos reuníamos para despedir a un gran líder africano, Nelson Mandela. No aspiro a encontrar mejor descripción del futuro de África que la que el propio Madiba hizo, por lo que me limitaré a repetirla: “La condición normal de la existencia humana es la democracia, la justicia, la paz, la ausencia de racismo y sexismo, la prosperidad para todos, un entorno saludable, la igualdad y la solidaridad entre los pueblos”.

Señoras y señores,

España cree en el presente y en el futuro de África, y está decidida a apostar por él.

Muchas gracias.

 

(English)

SPEECH BY THE PRESIDENT OF THE GOVERNMENT OF SPAIN AT THE AFRICAN UNION SUMMIT IN MALABO

Your Excellencies, Heads of State and Government

Your Excellency, Chairperson of the African Union Commission

Ladies and gentlemen,

First of all, I would like to thank the African Union—and, in particular, Mauritania as holder of the presidency and Equatorial Guinea as our host today—for inviting me to take part in this Summit. It is an honour for me to be able to address the leaders of Africa and to share this floor with, among others, the Secretary-General of the United Nations and the President of the Palestinian Authority.

The economic crisis in Europe has brought old certainties into question. When the storm was raging, it was hard to believe that good weather was to follow. One of the things that allowed us to begin to glimpse recovery was the upward pull of Africa: while we in Europe battled recession, our neighbours to the south continued to grow at above five per cent.

We Europeans are not used to this image. In Europe it is customary to speak of Africa’s problems. I do not believe that “Africa’s problems” exist. Problems exist, without adjectives or nationalities, and are common to all countries. We all endure them, to a greater or lesser extent, and, as with the storm, we eventually put them behind us if we are able to keep to a steady course. The work of a leader is precisely to set that course and stick to it when surrounded by pessimists. What is difficult, when things go to pieces, is to recognise that within the present evil lies the seed of future well-being. We are the masters of our own fate.

In 1987, on receiving the Nobel Peace Prize for his contribution to ending armed conflict in Central America, Oscar Arias spoke of a continent devastated by poverty, injustice, war and dictatorships. But he reminded us that, even though we cannot change the past, the future is up to us. That dreamed-of future is already the present in Latin America. Today democracy reigns supreme, the economy is growing and the sound of guns is fading away. Reality has exceeded even the most optimistic expectations, although few were optimistic in the 1980s.

Spainwas optimistic. And if Spain is now beginning to leave the crisis behind, this is largely due to the robustness of those businesses that managed to lay down roots on both sides of the Atlantic. Spanish companies have invested over 126 billion euros in Latin America since 1980, behind only the United States.

Mr President,

It is once again time to be optimistic, but this time Spain’s optimism does not have to cross an ocean. Its destination is much closer to home: Africa. Our trade with Africa, both imports and exports, has grown by 250% over the last ten years and now exceeds our trade with Latin America. Each year we buy African products totalling over 28 billion euros, almost twice as much as we export to the continent.

Our investment in the continent is still small, but it has not stopped growing, even during the crisis. It is only natural that Spain, as the closest European country to Africa, should have a much more intense relationship with the continent than at present. We want to invest in Africa, just like we did in Latin America back in the day. Spain has leading companies in a range of sectors—including the food and agriculture, infrastructure and energy industries—that are able to play a major role.Spain’s relationship with Africa is one of equals. Our agenda can be summed up in a single sentence: the more prosperous Africa is, the more prosperous Spain will be.

There are many paths towards a prosperous, open and inclusive society, and each country must choose its own. No-one can give anyone else lessons. I believe that there are three cardinal points we all share:

Firstly, nations need peace and security. Without these, no progress is possible. The African Union has demonstrated the continent’s unanimous refusal to tolerate violence and extremism in Mali, the Central African Republic or Somalia. Whenever an African Union soldier in one of these countries has turned his head, he has found a Spanish soldier by his side, because if one of us does not know what it is to live in peace, none of us are truly living in peace.

Mr President,

Spain has proven its commitment to peace and security through its deeds. That is why we have put ourselves forward to be a member of the United Nations Security Council in 2015 and 2016. If Spain is chosen, I can assure you that, in those two years, Africa will not have three seats on the Security Council, but four.

The second cardinal point that must guide our steps is democracy. Each nation’s future should be decided by those called on to build it through their work. Institutions that are sound, transparent and open to citizens produce inclusive societies in which inequality fades away and the incredible creative potential of human beings can expand unchecked. It is a shared project to which all citizens can contribute, regardless of race, gender, ideology or creed, and with full respect for human rights.

Thirdly, we need to create conditions in which businesses and workers can develop a vibrant economy. All citizens should have the opportunity to carry out their life projects, form a family and get ahead, or set up a new company and create jobs. Where there is a strong institutional framework, legal certainty and market freedom, a country’s own resources are mobilised and can be used to benefit the well-being of its citizens. Africa is immensely rich in natural resources, but its main resource is its people. In an aging world, it is the continent with the planet’s youngest population. If I could only state one of the reasons why the future is going to be African, that alone would be enough. The challenge is to provide young Africans with the opportunity to surprise the world with their creativity, energy and work.

The combination of these three elements—peace, democracy and the opening-up of the economy—is how Africa managed to continue to grow robustly while the crisis was battering the rest of the world.

Mr President,

Other western Heads of State and Government have addressed this assembly before me. The majority promised to help Africa and offered funds and programmes. I am not here to offer anything because I don’t have anything to offer that the Africans cannot give themselves. No: I am here to ask you to count on Spain as a partner in Africa’s growth. I am here to ask for more trade and investment between our countries. I am here to reiterate that Spain wants to take part in the African renaissance.

Six months ago we came together to bid farewell to a great African leader, Nelson Mandela. I do not aspire to find a better description of Africa’s future than that coined by Madiba himself, so I will merely repeat it:

“The normal condition for human existence is democracy, justice, peace, non-racism, non-sexism, prosperity for everybody, a healthy environment and equality and solidarity among the peoples”.

Spain believes in Africa’s present and future and is determined to follow through.

 

Thank you very much.

 

(Français)

INTERVENTION DU PG LORS DU SOMMET DE L’UA À MALABO

Messieurs les chefs d’État et de gouvernement,

Madame la présidente de la Commission de l’Union africaine,

Mesdames et Messieurs,

 

Je voudrais, tout d’abord remercier l’Union africaine, et en particulier sa présidence mauritanienne, ainsi que le pays qui nous accueille aujourd’hui, la Guinée équatoriale, pour l’invitation à participer à ce sommet. C’est un honneur pour moi de m’adresser aux dirigeants de l’Afrique et de partager cette tribune avec le secrétaire général des Nations Unies, le secrétaire général de la Ligue arabe et le président de l’autorité palestinienne.

La crise économique en Europe a contribué à la remise en question aujourd’hui de certaines certitudes du passé. Au cœur de la tourmente, il était difficile d’imaginer que viendrait le calme après la tempête. L’un des facteurs qui nous a permis de commencer à entrevoir la lueur du redressement a été l’essor de l’Afrique: tandis que l’Europe luttait contre la récession, nos voisins du Sud continuaient à croître à un rythme supérieur à cinq pour cent.

Nous, les Européens, nous ne sommes pas habitués à cette image. En Europe, on a pour habitude de parler des problèmes de l’Afrique. Mois, je ne crois pas que l’on puisse parler des «problèmes de l’Afrique». Il existe des problèmes, tout simplement. Ils sont communs à tous les pays. Nous les subissons tous dans une plus ou moins large mesure et, comme la tempête, ils finiront par passer si nous maintenons solidement le cap. Le travail des dirigeants consiste précisément à indiquer le cap et à le maintenir à l’encontre des pessimistes. Le plus difficile est de reconnaître, lorsque les choses s’effondrent, que dans les difficultés présentes se trouve la graine d’un bien-être futur. Nous sommes les maîtres de notre destin.

En 1987, au moment de recevoir le prix Nobel de la paix pour sa contribution à la fin des conflits armés en Amérique centrale, Oscar Arias évoqua un continent  frappé par la pauvreté, l’injustice, la guerre et les dictatures. Mais il rappela, en dépit de ne pas pouvoir modifier le passé, que le futur dépend de nous-mêmes. Ce futur tant rêvé est désormais le présent de l’Amérique latine. La démocratie y règne aujourd’hui, l’économie croît et les fusils se taisent. La réalité a dépassé les attentes des plus optimistes, et les optimistes étaient peu nombreux dans les années 80.

L’Espagne, en revanche, l’était. Et si aujourd’hui l’Espagne commence à sortir de la crise, c’est dans une large mesure grâce à la solidité des entreprises qui ont su prendre racine sur les deux rivages de l’Atlantique. Les entreprises espagnoles ont investi en Amérique latine plus de 126 milliards d’euros  depuis 1980, juste derrière les États-Unis.

Monsieur le président,

Le moment est venu d’être de nouveau optimiste, mais cette fois l’optimisme de l’Espagne n’a plus à traverser un océan. La destination est plus proche de chez nous, l’Afrique. Notre commerce avec l’Afrique, aussi bien d’importations que d’exportations, s’est développé de 250 % au cours des dix dernières années et dépasse aujourd’hui le commerce de l’Espagne avec l’Amérique latine. Chaque année, nous achetons plus de 28 milliards d’euros de produits africains, soit près du double de ce que nous exportons vers le continent.

Notre investissement sur le continent reste encore faible mais n’a cessé de croître, y compris pendant la crise. Les relations de l’Espagne, en toute logique, en tant que pays le plus proche du continent africain, devraient être beaucoup plus intenses que celles que nous entretenons aujourd’hui. Nous souhaitons investir en Afrique comme nous l’avons fait le moment venu en Amérique latine. L’Espagne possède des entreprises de pointe dans divers secteurs, entre autres, l’industrie agroalimentaire, les infrastructures ou l’énergie, qui peuvent jouer un rôle important. L’Espagne a, avec l’Afrique, une relation d’égal à égal. Notre agenda se résume en une phrase: plus l’Afrique sera prospère, plus l’Espagne le sera aussi.

De nombreux chemins mènent à des sociétés prospères, ouvertes et inclusives, et chaque pays doit choisir le sien sans que personne ne puisse faire de leçons à personne. Je crois que nous partageons tous trois points cardinaux:

En premier lieu, les nations ont besoin de paix et de sécurité. Sans celles-ci, aucun progrès n’est possible. L’Union africaine a fait preuve de la volonté unanime du continent de ne pas tolérer la violence et l’extrémisme au Mali, en République centrafricaine ou en Somalie. Lorsque, dans ces pays, un soldat de l’Union africaine regarde autour de lui, il rencontre un soldat espagnol. Parce que si l’un de nous ne connaît pas la paix, aucun de nous ne vit réellement en paix.

Monsieur le président,

L’Espagne a exprimé, par des faits, son engagement envers la paix et la sécurité, raison pour laquelle nous avons présenté notre candidature à être membre du Conseil de sécurité des Nations Unies en 2015 et 2016. Si l’Espagne est élue, je peux vous assurer qu’au cours des deux années à venir, l’Afrique n’aura pas trois sièges au Conseil de sécurité, mais quatre.

Le deuxième point cardinal qui doit guider nos pas, c’est la démocratie. L’avenir de chaque nation doit être décidé par ceux qui sont appelés à le construire par leur travail. Des institutions solides, transparentes et ouvertes aux citoyens vont de pair avec des sociétés inclusives, où les inégalités diminuent et où l’incroyable potentiel créateur de l’être humain peut s’étendre sans limites. C’est un projet partagé auquel tous les citoyens peuvent contribuer, indépendamment de leur race, de leur sexe, de leur idéologie ou de leur religion, et dans le plein respect des droits de l’homme.

En troisième lieu, nous devons instaurer les conditions pour que les entreprises et les travailleurs développent une économie vibrante. Chaque citoyen doit avoir l’occasion de mettre en place son projet de vie personnel, de fonder une famille et d’aller de l’avant, ou de fonder une entreprise et créer des postes de travail. Là où il existe des institutions fortes, une sécurité juridique et une liberté de marché, les propres ressources du pays se mobilisent et se mettent à la disposition du bien-être des citoyens. L’Afrique est riche en ressources naturelles, mais son principal recours sont les personnes. Dans un monde qui vieillit, c’est le continent le plus jeune de la planète. Si l’on ne devait retenir qu’une seule raison pour expliquer que le futur sera africain, celle-ci se suffirait à elle-même. Le défi est de fournir aux jeunes africains l’occasion de surprendre le monde par leur créativité, leur énergie et leur travail.

C’est la combinaison de ces trois éléments, paix, démocratie et ouverture économique, qui a permis à l’Afrique de continuer à grandir avec force alors même que la crise frappait le reste du monde.

Monsieur le président,

D’autres chefs d’État et de gouvernement occidentaux se sont adressé à cette Assemblée avant moi. La majorité d’entre eux ont promis d’aider l’Afrique et ont offert des fonds et des programmes. Moi, je ne suis pas venu vous offrir quelque chose, car je n’ai rien que les Africains ne puissent produire eux-mêmes. Non. Je viens vous demander de compter sur l’Espagne comme partenaire pour la croissance de l’Afrique. Je viens vous demander de renforcer le commerce et l’investissement entre nos pays. Et je viens vous réitérer que l’Espagne veut participer à la renaissance de l’Afrique.

Il y a six mois, nous nous réunissions pour exprimer notre dernier adieu à un grand dirigeant africain, Nelson Mandela. Je n’aspire pas à trouver meilleure description de l’avenir de l’Afrique que celle que fit Mandela lui-même. Dès lors, je me limiterai à répéter cette description:

«La condition normale de l’existence humaine est la démocratie, la justice, la paix, le non-racisme, le non-sexisme, la prospérité pour tous, un environnement sain, et l’égalité et la solidarité entre les peuples».

L’Espagne croit au présent et à l’avenir de l’Afrique et est décidéeà parier sur eux.

Merci beaucoup.