Nueva York, 08 de septiembre de 2014

Intervención del Embajador Representante Permanente de España ante las Naciones Unidas del Excmo. Sr. D. Román Oyarzun en el debate abierto del Consejo de Seguridad “Niños y conflictos armados”. 

Gracias Sra. Presidenta, por la organización de este debate abierto. España se suma a la intervención de la UE y a titulo nacional desea añadir las siguientes consideraciones:

Damos la bienvenida a la organización de este debate, el segundo debate abierto del Consejo de Seguridad que se celebra este año sobre esta cuestión tras el que tuvo lugar el pasado mes de marzo, bajo Presidencia de Luxemburgo.

Agradecemos al Secretario General por la presentación del informe anual y a la Representante Especial por el magnífico trabajo desarrollado a lo largo del periodo que cubre el informe.

España atribuye una gran importancia a los esfuerzos de la comunidad internacional y de las Naciones Unidas para poner fin a la lacra que supone la violación de derechos de los niños y niñas en los conflictos armados.

Celebramos el éxito que está teniendo la campaña “Niños no Soldados”. Sin olvidar la importancia que debe prestarse al trabajo con grupos armados no estatales, el objetivo de la campaña nos parece acertado y realista. Creemos que con el apoyo de la comunidad internacional, es posible acabar con el reclutamiento y uso de niños por Fuerzas armadas estatales en 2016. España apoya firmemente esta iniciativa. Por ello, y a pesar de las restricciones presupuestarias y la actual coyuntura económica, España ha aprobado una contribución al Fondo Fiduciario de las NN. UU. para los Niños y Conflictos Armados por importe de 30.000 Euros en 2014. Felicitamos a los Gobiernos que participan en esta campaña. Les animamos a que, en estrecha colaboración con NN.UU. y otros socios, sigan avanzando en la aplicación plena y efectiva de los Planes de Acción acordados con la Oficina de la Representante Especial.

Vemos con satisfacción que han aumentado las declaraciones públicas de algunos líderes de grupos armados, y que incluso algunos comandantes han emitido órdenes claras, prohibiendo el reclutamiento de menores. Creemos que ello demuestra que el enfoque es el adecuado, y que debemos continuar trabajando en esta dirección, con el pragmatismo necesario.

España asume y apoya todas las Recomendaciones contenidas en el informe del Secretario General. La protección de los niños debe estar integrada, desde el inicio, en todas las actuaciones de las Naciones Unidas para el mantenimiento de la paz y la seguridad Internacionales. Esta dimensión debe tener una presencia transversal en los procesos de prevención y resolución de conflictos y consolidación de la paz, y estar debidamente recogida en los mandatos de las Operaciones de Mantenimiento de la Paz y Misiones Políticas Especiales, así como en el trabajo del Sistema de Naciones Unidas sobre el terreno. Debe prestarse especial atención a la adecuada formación en materia de protección de la infancia de los componentes de las Operaciones de Mantenimiento de la Paz y Misiones Políticas Especiales, así como al nombramiento de asesores en este ámbito. Creemos que es importante adoptar un enfoque multidisciplinar, que complemente a los planes de acción y que involucre a todo el sistema de NN.UU.

Debemos asimismo prestar especial atención a la problemática de las niñas.

Acogemos con satisfacción las acciones emprendidas por organizaciones regionales y subregionales en este ámbito. Nos unimos al llamamiento del SG de seguir incluyendo la protección de los niños en todas las actividades sobre el terreno de organizaciones regionales y subregionales para el mantenimiento y consolidación de la paz.

Es cierto que cabe constatar elementos positivos y que el esfuerzo de todos los órganos y programas de NN.UU. y de las organizaciones regionales empieza a dar resultados. Sin embargo, como señala el SG en su informe, los conflictos armados del último año han tenido un efecto devastador en los niños, y los acontecimientos de estos últimos meses no ofrecen perspectivas favorables.

Los ataques a escuelas y hospitales continúan, con el consiguiente impacto negativo en los derechos del niño convencionalmente aceptados y reconocidos, así como en los procesos de consolidación de la paz, reconstrucción y desarrollo post-conflicto. Vemos con gran preocupación que se incrementa el número de niños muertos o mutilados como consecuencia de ataques hacia objetivos civiles. Quiero aquí expresar nuestra condena por el continuado uso de explosivos, en zonas habitadas, que sigue causando un alto número de victimas civiles.

En este sentido, hacemos un llamamiento a todas las partes en conflicto para que cumplan la Resolución 2114 del Consejo de Seguridad, para que pongan fin a los ataques a escuelas, a su uso indiscriminado para fines militares, y para que se investigue exhaustivamente las violaciones del DIH.

Las situaciones de extrema vulnerabilidad se siguen multiplicando, a medida que los conflictos continúan provocando desplazamientos de la población y se incrementa el número de refugiados, entre los que figura un alto porcentaje de menores. A modo de ejemplo, basta señalar que de los tres millones de refugiados resultado de la crisis siria, más de un millón son niños. Cabe aquí llamar la atención sobre los problemas específicos de este colectivo, especialmente vulnerable al reclutamiento desde el comienzo de su desplazamiento. Debemos recordar nuestra responsabilidad de velar para que todos los actores sobre el terreno presten especial atención a la protección de los niños refugiados, con los que es crucial invertir esfuerzos para romper el ciclo de violencia.

España participa actualmente en dos escenarios donde la implicación de niños en el conflicto armado es particularmente relevante: República Centroafricana y Mali. España, como Estado parte del Protocolo Adicional sobre la participación de niños en conflictos armados de 2000 y dignatario de los Compromisos de París ha velado por que sus efectivos desplegados en ambos países dispongan de la adecuada preparación en esta materia.

La lucha contra la impunidad sigue siendo un elemento clave de cualquier sistema de derechos, por lo que queremos expresar nuevamente nuestro apoyo a la labor de la Corte Penal Internacional. No obstante, debemos reiterar que el primer garante de este sistema de derechos son los propios Estados, que tienen la obligación y responsabilidad de proteger a sus ciudadanos, juzgar a los responsables y proteger a las víctimas.

Los menores acusados de crímenes cometidos durante su pertenencia a un grupo armado deben ser considerados también víctimas, y ser tratados de acuerdo con los Convenios Internacionales pertinentes, en particular el Convenio de Naciones Unidas sobre los derechos del niño.