Palabras de S. M. El Rey en la cena ofrecida por el Excmo. Señor Primer Ministro de la República Federal Democrática de Etiopía con ocasión de la XXIV Sesión Ordinaria de la Asamblea de La Unión Africana

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Palabras de S. M. El Rey en la cena ofrecida por el Excmo. Señor Primer Ministro de la República Federal Democrática de Etiopía con ocasión de la XXIV Sesión Ordinaria de la Asamblea de La Unión Africana

Quiero comenzar mis palabras agradeciendo al Primer Ministro de Etiopía, Señor Hailemariam Desalegn, y a todo el pueblo etíope, la amable invitación que me ha cursado para venir a Addis Abeba, así como la cálida hospitalidad con la que he sido recibido. Deseo igualmente expresar mi agradecimiento al Primer Ministro por sus afectuosas palabras en las que ha puesto de manifiesto el esfuerzo que ha dedicado España para acercarse más al continente africano en estos últimos años. Es para mí, Excelencias, un honor y un privilegio estar aquí esta noche dirigiéndome a las más Altas Autoridades del continente africano.

Estoy muy satisfecho de que este encuentro me ofrezca la magnífica oportunidad de estar hoy aquí, en Addis Abeba, en una fecha que es muy especial para mí por tres razones: es mi primera visita a Etiopía, mi primera visita a África subsahariana desde el inicio de mi reinado; y también es la primera vez que un Jefe de Estado español asiste a una Asamblea de la Unión Africana.

Ciertamente, la ciudad que nos acoge, Addis Abeba, es la capital diplomática del continente y de un antiguo y gran país con el que España, con figuras como el historiador Pedro Páez, ya estableció significativos vínculos hace más de cuatrocientos años.

Permítanme también decirles que el momento es muy oportuno, durante la celebración de la Asamblea de la Unión Africana, el máximo órgano de expresión soberana del continente. África es hoy una región donde se aprecia un vigor renovado; una región que se sabe y quiere íntegramente ser dueña de su propio destino; que tiene la voluntad de participar, cada vez con más fuerza, en las dinámicas de diálogo y cooperación que son propias de la Comunidad internacional del siglo XXI. Un continente que también crece económicamente.

Pero aún queda mucho por hacer. No hay desafíos únicamente africanos, del mismo modo que no hay desafíos europeos, americanos o asiáticos. En este mundo interconectado e interdependiente hay, sobre todo, desafíos globales. Debemos, todos nosotros, estar a la altura de esos retos.

Desafíos como el extremismo, la intolerancia y la barbarie amenazan la seguridad de todas las sociedades, el acervo de nuestra Civilización Universal, el porvenir de las generaciones futuras.

Íntimamente ligada a la seguridad está la pobreza. Luchar contra la pobreza y las desigualdades constituye un imperativo moral inaplazable. La sanidad y la educación han de ser pilares básicos de nuestra labor. Debemos recordar siempre el pensamiento de Nelson Mandela: La gran responsabilidad de cada generación es la generación siguiente.
Estrechamente vinculados a la estabilidad y la lucha contra la pobreza, están el desarrollo sostenible y medioambientalmente respetuoso, la industrialización y la diversificación de la economía, procesos necesarios para integrar en el sector productivo a una mayor proporción de población.

Para hacer frente a estos y otros muchos desafíos, África puede, sin duda, contar con España como una nación aliada sólida y fiable. Mi país ha hecho en su política exterior, durante la última década, una firme y decidida apuesta por el continente africano.

Esta apuesta integral se apoya en tres pilares fundamentales: responder a la necesidad de paz y seguridad, apoyando soluciones africanas a los conflictos africanos; contribuir al avance de la democracia y los derechos humanos; y promover una asociación económica que ponga todos los instrumentos al servicio de la prosperidad de los pueblos de África.

Desde el punto de vista político, la cercanía geográfica y los vínculos históricos convierten a nuestro país en un vector natural entre el continente africano y la Unión Europea.

España no solo se hace eco de los intereses de África ante la Unión Europea, sino también ante el Consejo de Seguridad de la ONU, del que formamos parte en calidad de miembro no permanente desde el 1 de enero de este año.

Nuestro compromiso con la Unión Africana y las organizaciones de integración regional ─por auténticos esquemas de multilateralismo eficaz─ se deriva de nuestra propia experiencia como país. Nuestra plena incorporación al proceso de integración europea supuso también un impulso decisivo al mayor progreso de nuestro país.

España, por ello, seguirá apoyando a la Unión Africana, y tiene la intención de prorrogar el Memorando de Entendimiento que firmó con esta organización en 2009. Mantendremos, además, los programas de cooperación bilateral, regional y multilateral con nuestros socios africanos.

Y quiero hacer aquí mención a una iniciativa de la Unión Africana que nos parece especialmente acertada: la declaración del año 2015 como el “Año del Empoderamiento y Desarrollo de las Mujeres hacia la Agenda Africana 2063”.

Desde el punto de vista económico, España es consciente de la importancia del comercio internacional y la inversión extranjera como motores de crecimiento e integración. Nuestro país mantiene relaciones comerciales cada vez más intensas con el continente africano, habiéndose multiplicado dos veces y media su volumen a lo largo de la última década. Queda aún mucho por hacer en términos de inversión, pero se avanza a buen ritmo. Nuestras empresas ya están presentes en sectores como la industria agroalimentaria, las energías renovables, las infraestructuras y las comunicaciones.

Desde el punto de vista de la Seguridad, puedo decir con orgullo que España tiene en estos momentos fuerzas desplegadas en siete países africanos, —Mali, Senegal, República Centroafricana, Gabón, Somalia, Yibuti y Cabo Verde – y participa activamente en diversas misiones internacionales. Y nuestra cooperación en el ámbito de la seguridad en el Mediterráneo es cada día más estrecha con los países de la ribera sur, en el marco de la iniciativa 5+5.

La voluntad de nuestro país es ayudar, activa y constructivamente, a que África afronte y gestione sus propios desafíos a la paz y la seguridad continentales. Apoyamos, en este sentido, la Arquitectura Africana de Paz y Seguridad y los mecanismos previstos por la UA para su puesta en práctica.

Desde el punto de vista de la cooperación, nuestro compromiso con África también queda patente. En la última década, la Ayuda Oficial para el Desarrollo total ha superado los 10.000 millones de dólares.

Nuestra prioridad es potenciar al máximo la eficacia de nuestra cooperación y para ello es esencial consensuar el objeto de nuestra labor con sus beneficiarios. Han cobrado singular relevancia sectores como el desarrollo rural, la seguridad alimentaria, la gobernabilidad y el enfoque transversal de género, así como la apuesta por servicios sociales básicos como la salud y la educación.

Quiero hacer aquí un punto y aparte para referirme, en términos de ayuda humanitaria, al último brote de Ébola. Ha sido el más mortífero conocido hasta la fecha y demuestra hasta qué punto los grandes retos de nuestro tiempo son globales y requieren compromisos globales.

España, en una coyuntura económica compleja, ha contribuido a ese esfuerzo movilizando recursos e impulsando el debate y la coordinación de la ayuda en el marco de la Unión Europea.

En este momento, quiero rendir homenaje a las víctimas del Ébola, a sus familias y a sus comunidades, a los cooperantes y a todo el personal humanitario de la Unión Africana, de NNUU y de otras organizaciones, que, con gran valentía y entusiasmo, se han entregado a ayudar a los más vulnerables.

Excelencias, quiero que mis últimas palabras trasladen un mensaje de futuro.

La dimensión de nuestro diálogo y nuestra cooperación, de todo lo que podemos hacer juntos, se potencia y fortalece con la pertenencia de España al Consejo de Seguridad. A partir de ahora, y durante los próximos dos años, este continente puede sentir que cuenta con un cuarto escaño en el Consejo de Seguridad: el que corresponde a nuestro país.

Seremos consecuentes con el apoyo mayoritario a nuestra candidatura recibido del continente africano. Codo con codo con los países africanos, buscaremos soluciones a los grandes desafíos de nuestro tiempo: el cambio climático, el terrorismo internacional, la lucha contra la pobreza.

Se tiende así un puente más entre África y España; y ello equivale a decir entre África y el espacio iberoamericano integrado por más de veinte naciones de América y la Península Ibérica que suman más de 600 millones de hispanoblantes y lusófonos.

Termino ya mis palabras y quiero hacerlo expresándoles un compromiso para mi reinado: mi compromiso con este continente. Con sus gentes. Con sus pueblos. Con su energía creativa y su capacidad de innovación.

Hay una nueva realidad africana que invita al resto del mundo a mirar a este continente con confianza, pragmatismo y admiración.

Muchas gracias.

2017-01-07T17:03:48+00:00 30/01/2015|Categories: Discursos, España en la ONU|