Señor Presidente,

Esta es la primera vez que participo en un debate abierto del Consejo de Seguridad desde que España ingresó como miembro no permanente el pasado 1 de enero. La ocasión lo merece. El asunto que nos trae hoy aquí es de extrema gravedad.

1.- Emoción y respeto hacia las víctimas

Mis primeras palabras son de emoción y respeto. Me han conmovido los testimonios que hemos escuchado. Resonarán durante años en esta sala. Son las voces de personas de bien, inmunes al odio y al deseo de venganza. Son palabras de fraternidad que se contraponen al acoso insoportable, al dolor por el daño irreparable y a las humillaciones recibidas. Son voces que hablan en nombre de ancianos, de hombres, de mujeres y niños perseguidos, expulsados de sus tierras o masacrados; de habitantes de ese Oriente Medio que es cuna de civilizaciones y fuente de espiritualidad y sabiduría; de una región que es patrimonio de toda la humanidad y que hoy, más que nunca, está siendo martirizada por el desprecio más absoluto a la vida y a la dignidad humana.

Vuestro sufrimiento no nos es indiferente. Vuestra presencia hoy aquí, en las Naciones Unidas, nos dignifica, nos humaniza y nos hace más fuertes. Os debemos admiración y gratitud. Encarnáis lo mejor de la condición humana. En el nombre de España, a quien me honro hoy en representar, de su Rey y de su pueblo, quiero hacer llegar un abrazo fraternal y lleno de afecto a todos y cada uno de los miembros de las comunidades que representáis.

2.- No identificar Islam y yihadismo. No es un conflicto de civilizaciones

Permítanme que lance una pregunta: ¿cuál es la razón de este debate? Creo que el motivo es que corremos el riesgo cierto de que ese Oriente Próximo rico y plural desaparezca.

Oriente Medio es algo más que un espacio geoestratégico de primer orden. Es también un crisol de razas, culturas y creencias. Es la cuna de las tres grandes religiones monoteístas que practican la mayoría de los habitantes del planeta. Pero es también la región que vio nacer el yazidismo, la fe bahai, el drusismo, el ismailismo o el mandeanismo. Mucho antes, la región fue testigo del auge del zoroastrismo, el maniqueísmo o el mitraísmo.

El terrorismo yihadista amenaza con aniquilar esa diversidad que es consustancial a la región. De igual manera que manifestamos sin reservas nuestro más firme rechazo y condena del terrorismo yihadista, no podemos ni debemos permitir que éste se confunda con el Islam. El yihadismo ha manipulado y retorcido el mensaje del Islam, lo ha secuestrado para crear una ideología violenta, cruel, totalitaria, opresiva y expansiva. Es más, la aplastante mayoría de víctimas del terror yihadista es musulmana.

El combate contra el terrorismo yihadista no es una manifestación de un conflicto entre el Islam y Occidente. No se trata tampoco de un choque de civilizaciones, sino de un enfrentamiento entre la civilización, con todas sus manifestaciones de libertad, creatividad y diversidad, y la barbarie uniforme, que aspira a reducir al individuo a objeto sometido a la brutalidad. Así de simple; así de atroz.

Planteado en estos términos, el debate no afecta solamente a los individuos que habitan en Oriente Medio, sino a todos y cada uno de nosotros.

3.- La necesidad de acción

La Presidencia francesa del Consejo ha tenido un gran acierto al convocarnos a este debate. No sólo resulta oportuno. Es también una obligación moral y política. No podemos conformarnos con exteriorizar nuestra indignación o expresar nuestro pesar por tantos y tan graves crímenes. Las víctimas y el conjunto de la comunidad internacional esperan de este Consejo que actúe con unidad, determinación e inteligencia contra la barbarie y el odio. Lo venimos haciendo. La cita de hoy debe constituir un nuevo paso decidido en ese empeño.

4.- Apoyo español al Secretario General y a NNUU

Señor Presidente,

Quiero expresar el pleno apoyo de España a la importante declaración del Secretario General, Sr. Ban Ki-moon. Suscribo su intervención en su integridad. Las pautas que nos marca son certeras y necesarias. La lacra terrorista debe ser combatida en múltiples frentes. Debemos esforzarnos más en prevenir la radicalización y el reclutamiento de jóvenes. Es imprescindible contrarrestar las falsedades del discurso de los terroristas. Hay que ahogar sus fuentes de financiación. Debemos promover la concordia entre personas y comunidades de distintos credos. El plan de acción que nos ha presentado, Sr. Secretario General, contiene orientaciones para el conjunto de la comunidad internacional. Nos corresponde a todos trabajar su aplicación y -muy especialmente a este Consejo- velar por su cumplimiento.

5.- Lo que España ha hecho

Señor Presidente,

Para España el tema que hoy abordamos tiene carácter de prioridad absoluta. En primer lugar, porque hemos vivido en carne propia el azote del terrorismo. Conocemos bien el sufrimiento de las víctimas. Sabemos de la importancia de escuchar su voz en cualquier estrategia de lucha contra el terror.

En segundo lugar, porque España ha hecho de la protección y la promoción de los Derechos Humanos, de la responsabilidad de proteger y de la lucha contra el terrorismo, ejes esenciales de su acción exterior.

La experiencia y la eficacia aconsejan adoptar un enfoque multidisciplinar, que aborde también las causas profundas de la barbarie y la sinrazón. España promueve diversas acciones en el marco de su política exterior para fomentar la comprensión intercultural e interreligiosa. La Alianza de Civilizaciones es un instrumento de diálogo entre religiones y pueblos en la lucha contra el radicalismo. Somos también cofundadores del Centro Internacional Rey Abdullah Bin Abdulaziz para el Diálogo Interreligioso e Intercultural (KAICIID). Es urgente que ambas iniciativas desplieguen su gran potencial.

El sistema de las Naciones Unidas debe incorporar estas cuestiones a su trabajo diario y de manera transversal. Precisamente, en el último Foro de la Alianza de Civilizaciones, que tuvo lugar en Bali el pasado mes de septiembre, hice una serie de propuestas que creo pertinente recordar también en esta sede.

Propuse la creación de una “Plataforma de Líderes Religiosos por la paz” en las zonas de conflicto donde es más urgente actuar: en Siria, en Israel-Palestina o en Iraq. La Religión debe ser constructora de paz.

Propuse también la creación de un Equipo de Mediadores expertos en cuestiones interculturales e interreligiosas que puedan ser desplegados en apoyo de los esfuerzos de mediación, negociación y diálogo de los Enviados de Naciones Unidas, de las Misiones políticas sobre el terreno y de los Coordinadores Residentes de NNUU.

Sugerí la inclusión de Expertos en aspectos Interculturales e Interreligiosos en las Operaciones de Mantenimiento de la Paz de Naciones Unidas. La difícil transición del conflicto a la paz requiere operaciones multidimensionales que se adapten a los nuevos retos y realidades políticas.

Por último, considero que la agenda de la Consolidación de la Paz, estrechamente unida a la idea de reconciliación, y actualmente en revisión, debe incorporar también los aspectos de diálogo intercultural e interreligioso.

6.- Propuesta de creación de Representante Especial y de un mecanismo jurisdiccional internacional que juzgue crímenes extremismo violento.
Sr. Presidente
Ha llegado el momento de abrir una nueva etapa en la lucha contra el terror y el extremismo violento.
Nuestro enfoque debe ser global, audaz, flexible y plenamente respetuoso con los derechos humanos y los valores y principios más sagrados para la humanidad.
Debemos poner los medios para que no queden impunes los crímenes y los abusos masivos de los derechos fundamentales y sentar unas bases sólidas que hagan posible la rendición de cuentas de sus autores. Debemos también cauterizar desde su fuente la hemorragia que el fanatismo ha provocado en muchas sociedades. Hay que combatir las mentiras y la manipulación con la verdad, la ignorancia con la educación y promover una activa campaña para desenmascarar el extremismo.
Quiero, en este sentido, hacer dos propuestas claras y concretas:
• Pedimos al Secretario General que ponga en práctica sin dilación el plan de acción que nos ha presentado. Someto además a su consideración que designe, en el seno de su Secretaría y dentro de los recursos existentes, a un Representante Especial que tenga por mandato la Lucha contra el Extremismo Violento. Este Representante podría impulsar en su nombre la coordinación de políticas contra el fanatismo y el extremismo que alimentan el terror. Debería trabajar en estrecha coordinación con el Alto Representante para la iniciativa de las Naciones Unidas de la Alianza de Civilizaciones y tener en cuenta su valioso acervo.
• Proponemos también la creación de un mecanismo jurisdiccional internacional especializado para enjuiciar los crímenes cometidos por el extremismo violento. El objetivo de hacer justicia y luchar contra la impunidad es irrenunciable, tal como pone de relieve la resolución 2170 (2014) de este Consejo en su párrafo dispositivo número 3.

Señor Presidente,

Concluyo ya, y lo hago agradeciéndole, una vez más, la convocatoria de este Debate. Estamos ante un conflicto entre el totalitarismo uniformizante y la humanidad plural; entre la intolerancia y los valores del preámbulo, los propósitos y principios de la Carta de las Naciones Unidas. Nuestro compromiso debe ser total, porque total es el carácter de la amenaza que enfrentamos. Alguien debe detener esta locura. Y ese alguien somos nosotros, las Naciones Unidas. Pueden ustedes contar con la plena disposición de España en esa tarea.

Muchas gracias.