Nueva York, 29 de marzo de 2016. Hoy ha tenido lugar en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas una reunión informal abierta en formato fórmula “Arria” sobre seguridad alimentaria, nutrición y paz.

La reunión ha sido co-presidida por España y Angola y ha contado con la participación como informadores del Director General de la FAO, José Graziano da Silva, de la ex Economista del Banco Mundial y del PNUD, Sakiko Fukuda-Parr y de la Directora del New York University Centre on International Cooperation, Sara Cliffe.

El objetivo de la reunión era discutir la interrelación existente entre la seguridad alimentaria y la paz, en el contexto del desarrollo sostenible, incluyendo cuestiones como las consecuencias a corto, medio y largo plazo de los conflictos en la seguridad alimentaria y la seguridad alimentaria como factor de relevancia en la prevención de conflictos y en situaciones post-conflicto, para acompañar de manera exitosa procesos de desarme, desmovilización y reintegración, así como la consolidación de estructuras de gobernanza frágiles y otras reformas.

Asimismo, en la reunión se ha abordado el efecto que la inseguridad alimentaria y la hambruna tienen sobre la extensión del extremismo violento y la radicalización, que pueden llevar a su vez al terrorismo.

España concede una importancia primordial a la seguridad alimentaria, una cuestión muy presente en la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible. En su intervención, el Embajador de España ante Naciones Unidas, Román Oyarzun, ha señalado que la lucha contra el hambre y por la seguridad alimentaria ha sido, es y seguirá siendo una prioridad de la Cooperación Española. En este sentido, recordó que desde la base logística del Programa Mundial de Alimentos (PMA) de Naciones Unidas establecida en las Islas Canarias se movilizan 75.000 toneladas de ayuda humanitaria al año, fundamentalmente en forma de ayuda alimentaria.

España es un país firmemente comprometido con la paz y la seguridad internacionales y aboga por adoptar un enfoque multidisciplinar para combatir las amenazas que ponen en riesgo la estabilidad internacional. Por ello otorga una especial importancia a la necesidad de asegurar la coherencia del Sistema de las Naciones Unidas en el tratamiento de la seguridad alimentaria, incluyendo el uso apropiado de todos los instrumentos existentes a nuestro alcance.