Intervención Embajador Román Oyarzun ante el CSNU sobre la resolución 2286: atención médica en conflictos armados

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Intervención Embajador Román Oyarzun ante el CSNU sobre la resolución 2286: atención médica en conflictos armados

Atención médica en conflictos armados
Sesión informativa al CS, 3 de mayo de 2016

Sr. Presidente, en enero de 2015 un avión de combate sudanés dejó caer 13 bombas de racimo sobre un hospital de Médicos Sin Fronteras situado en Frandala (Kordofán del Sur) que atendía a 150 personas en ese momento. Empiezo citando ese ejemplo porque mi país se acababa de incorporar al Consejo de Seguridad, por entonces.

España ha cumplido ya dos tercios de su mandato en el Consejo; en todo ese tiempo no ha transcurrido un solo mes sin ataques contra médicos y hospitales en varios escenarios de conflictos. Muchos de ellos han sido deliberados.
Son tan frecuentes estos ataques que terminaremos por acostumbrarnos, pese a que nuestro umbral de tolerancia debería ser cero. La resolución que hoy hemos adoptado pretende contrarrestar esta peligrosa indiferencia.
No hay ninguna razón, ninguna circunstancia que justifique un ataque contra un hospital. En un escenario de conflicto las clínicas y centros de salud dan a conocer sus posiciones a los combatientes. Siempre que pueden mantienen abiertos los canales de comunicación, incluso con terroristas cuando es necesario.
Algunas agresiones obedecen a un fallo técnico, o bien a un error humano. En esos casos habrá que adaptar el equipamiento, los entrenamientos o las reglas de combate, para evitar este tipo de errores en el futuro.
Otros ataques son deliberados. Por eso la resolución 2286 llama a investigar y a tomar medidas contra los responsables. El soldado sirio que sustrae material quirúrgico de un convoy humanitario, a plena luz del día, tiene que saber que un día se sentará ante un tribunal de justicia. Hoy son los médicos de Alepo los que se ven forzados a trabajar bajo tierra, conscientes de que sus vidas penden de un hilo. Tenemos que cambiar las tornas, reconocer su sacrificio y exigir cuentas a quien corresponda.
La resolución contempla también otros aspectos de la atención médica en conflicto, que quizá no tienen tanto eco en los medios de comunicación pero son importantes, como la recopilación de datos. Para mejorar la protección del personal sanitario tenemos primero que conocer a fondo el desafío al que nos enfrentamos, documentando las agresiones y contrastando las tendencias.
Todos sabemos, por ejemplo, que ha habido múltiples ataques aéreos contra hospitales en varias localidades de Yemen, desde el inicio de las hostilidades, hace ya más de un año. Sin embargo son menos conocidos los secuestros que ha sufrido el personal del CICR – y que, por desgracia, son más frecuentes de lo que creemos, en Yemen, en el resto de Oriente Medio, en Somalia o en el Sahel.
También hay que estar atentos para garantizar que se cumpla la prohibición de castigar a quienes se limitan a cumplir con su trabajo. Como hemos escuchado antes “el médico de tu enemigo no es tu enemigo”.
Sr. Presidente, en la redacción de esta resolución hemos tenido el privilegio de conocer más a fondo a las organizaciones especializadas dedicadas a prestar servicios médicos en zonas de peligro. Nos ha sorprendido su pragmatismo. Son idealistas, pero no esperan milagros. Sólo piden que se respeten las reglas de juego. Porque incluso las guerras tienen unas mínimas reglas de juego. Ellos, a cambio, están dispuestos a darlo todo.
Por eso celebramos que esta resolución haya contado con el copatrocinio de (xx) países de NNUU. Interpretamos cada uno de estos apoyos como un homenaje silencioso a los miles de médicos, enfermeros o conductores de ambulancia que ahora mismo, mientras se desarrolla esta sesión, están salvando vidas en varios rincones del planeta. Sin duda merecen un reconocimiento, político y moral, por parte del Consejo de Seguridad.
Merecen también que el Consejo haga un balance, al menos una vez al año, de las medidas que se han adoptado para mejorar su protección.
Termino con nuestro agradecimiento a los miembros del CS que nos han acompañado en esta iniciativa. A nuestros compañeros de viaje ante todo – Egipto, Japón, Nueva Zelanda y Uruguay – pero también a los otros cinco miembros electos del CS, que han sido los primeros en copatrocinar la resolución; y por supuesto a los cinco permanentes, que han contribuido activamente en las negociaciones y van a desempeñar un papel esencial en la implementación.
Se emplea tan a menudo el término “constructive engagement” que ha llegado a perder valor, pero este caso describe con acierto el espíritu que ha guiado las negociaciones de la resolución 2286. Ha sido un verdadero trabajo de equipo, como estoy seguro de que lo será puesta en práctica de esta resolución. Permítame una última felicitación, a título personal, a mi colega egipcio: no se me ocurre mejor forma de arrancar una presidencia del Consejo de Seguridad. Enhorabuena.
Muchas gracias a todos por su atención.

2017-01-07T17:03:18+00:00 03/05/2016|Categories: Carrusel fotográfico, Consejo de Seguridad, España en la ONU|