Intervención del ERP en debate abierto sobre violencia sexual en situaciones de conflicto

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Intervención del ERP en debate abierto sobre violencia sexual en situaciones de conflicto

Debate abierto del CS sobre Violencia Sexual en situaciones de conflicto: respuesta a la trata de personas en situaciones de violencia sexual en conflicto (2 de junio de 2016)

En 2008, por fin, este Consejo de Seguridad consagró por escrito algo que hoy nos resulta evidente: que la violencia sexual no es una característica inevitable de los conflictos; que la violación de mujeres, niñas o varones, los embarazos forzosos, la esclavitud sexual pueden y deben ser evitadas, condenadas y castigadas.

Tras escuchar a los ponentes de hoy, cuyas poderosas intervenciones agradezco mucho, me temo que no hay más remedio que reconocer que, lejos de reducirse, en los últimos años el uso de la violencia sexual en situaciones de conflicto se ha sofisticado, se ha intensificado y se ha llegado incluso a sistematizar como táctica de guerra y de terrorismo.

La violencia sexual y la violencia de género forman hoy parte de la estrategia e ideología de algunos grupos extremistas violentos. La información proporcionada por los ponentes nos recuerda además que su impacto no conoce fronteras cuando se traduce en casos de trata de personas, en particular, de mujeres y niñas, ya esté ligada al terrorismo internacional o a las infraestructuras criminales diseñadas para explotar a migrantes, refugiados y desplazados.

Este Consejo de Seguridad no puede limitarse a condenar la violencia sexual, como hicimos con la Resolución 1820 (2008). Tiene que asumir un papel activo para detenerla. Centraré mi intervención en cómo el CS podría dar respuesta a algunos de los retos más inminentes en este ámbito:

1. En primer lugar, debemos centrarnos en apoyar la labor de la Representante Especial del Secretario General, su Oficina y el Equipo de Expertos en Estado de derecho y violencia sexual en conflicto. Tal y como hemos escuchado, de las 48 partes en conflicto que han sido incluidas en la lista aneja al Informe del SGNU sobre violencia sexual en situaciones de conflicto de este año, sólo 5 son Estados. Todas las demás son actores no estatales, de los cuales 7 son grupos terroristas.
Esto significa que si queremos lograr avances significativos, no debemos centrarnos únicamente en los Estados perpetradores. Debemos apoyar a la Representante Especial cuando interactúa con los actores no estatales a fin de que asuman compromisos unilaterales, como ya ha hecho en Sudán del Sur o Colombia. El CS debería dar seguimiento a esos esfuerzos y apoyarlos públicamente.

2. En segundo lugar, es importante que el Consejo tenga en mente la violencia sexual en todas y cada una de las múltiples ocasiones en las que aborda la amenaza terrorista, incluida su financiación. En la Resolución 2242 (2015) adoptada el pasado mes de octubre expresamos nuestra preocupación por el uso de la violencia sexual como táctica de terrorismo. Grupos extremistas violentos como Daesh, Boko Haram o Al Shabbab utilizan la violencia sexual como método para incrementar su poder, sus ingresos y su capacidad de reclutamiento. El hecho de que Daesh ingresara entre 35 y 45 millones de dólares por la liberación de 200 yazedíes en 2014, o que utilice la trata de mujeres y niñas para el reclutamiento, nos da una idea del desafío ante el que nos encontramos. La porosidad de las fronteras, el impacto transnacional del uso de las nuevas tecnologías de la información para crear mercados virtuales debería agudizar nuestras respuestas. Proponemos integrar la lucha contra la trata en situaciones de violencia sexual en conflicto en cualquier mecanismo de cooperación judicial y policial tanto internacional como regional. Pensemos por ejemplo en INTERPOL por su universalidad. Se podría intensificar la cooperación relacionada con la violencia sexual en situaciones de conflicto, y compartir más información en el ámbito de las Operaciones de Paz y de lucha contra la trata de personas y contra el terrorismo.

3. El Consejo de Seguridad cuenta con importantes herramientas como los Comités de Sanciones, en particular, el Comité 1267. Observamos que estos grupos terroristas han sofisticado sus protocolos de actuación. ¿No deberíamos explorar la articulación de nuevas vías para prevenir y disuadir -a través de las sanciones- la cooperación necesaria de profesionales (que hormonan y/ esterilizan a mujeres y niñas) y/o traficantes que, sin ser stricto sensu miembros de los grupos terroristas, cooperan estrechamente con éstos?

4. Quiero subrayar una vez más la importancia de desplegar consejeras de protección de mujeres en todas las Misiones de NNUU. Pienso en UNAMI por ejemplo, por haber sido Irak uno de los países debatidos en las reuniones del grupo informal de expertos sobre Mujer, Paz y Seguridad y haber comprobado que no existe un puesto de estas características en la Misión. Del liderazgo del penholder y del resto del Consejo de Seguridad depende el refuerzo de los mandatos.

5. Lamentablemente, la impunidad es aún la norma para los autores de las violaciones, tanto durante como después de un conflicto. Cada país tiene la responsabilidad primordial de llevar a los responsables ante la justicia. La Corte Penal Internacional juega también un papel clave. Las supervivientes se enfrentan además al estigma y al ostracismo si lo sucedido toma conocimiento público. Lo mismo sucede con los niños nacidos como consecuencia de esta violencia. Me gustaría proponer dos medidas concretas:

a) Que este Consejo, después de reconocer el uso de la violencia sexual como táctica de terrorismo, aborde el reconocimiento formal de sus víctimas como víctimas del terrorismo, tal y como propone el SG en su Informe.
b) Que la situación de las supervivientes se aborde de manera sistemática con los líderes religiosos, por su grado de influencia en las comunidades. Su compromiso con la prevención y la reintegración de las víctimas puede ser clave para éstas y sus familias. Propongo que se integre la lucha contra la violencia sexual en las iniciativas de diálogo interreligioso como el KAICIID o la Alianza de Civilizaciones.
Los miembros del CS tenemos una especial responsabilidad en la lucha contra esta lacra. Busquemos respuestas operativas a nuestras denuncias.

2017-01-07T17:03:06+00:00 06/06/2016|Categories: Discursos|