(23 de agosto de 2016).

 

Declaración de España en el debate abierto del Consejo de Seguridad sobre “Desafíos a la hora de abordar la proliferación de armas de destrucción masiva, sus vectores y sus materiales conexos”
Sr. Presidente,
Pocos asuntos tienen tanta relevancia como el que ha escogido para este debate, pues el riesgo que el uso de ADM plantea pone en cuestión la seguridad global y la propia existencia humana. Desgraciadamente, la proliferación de ADM lejos de ser una amenaza del pasado, no ha remitido, como así demuestran las acciones de la República Popular y Democrática de Corea o el uso de armas químicas en Siria e Irak
Sr. Presidente, España suscribe plenamente la declaración que hará la UE y desearía realizar las siguientes consideraciones a título nacional.
(I. El mundo en 2004.)
En 2004, el informe titulado “Un mundo más seguro: la responsabilidad que compartimos” (documento A/59/565) señalaba que las Naciones Unidas fueron creadas para evitar la guerra, pero reconocía que las mayores amenazas resultarían, entre otros factores, de la proliferación y el posible uso de armas nucleares, radiológicas, químicas y biológicas, y del terrorismo, y precisaba que las amenazas provendrían tanto de actores estatales como no estatales. También destacaba que la revolución tecnológica ofrecía oportunidades sin precedentes de cooperación y posibilidades nunca vistas de destrucción.
Ese análisis realizado en 2004 permitió, entre otras cosas, la adopción de la resolución 1540 (2004), que supuso un antes y un después en la arquitectura de no proliferación. El análisis se vio avalado por hechos reales, como la existencia de una red de contrabando de tecnología de armas nucleares, o las evidencias sobre las intenciones de organizaciones terroristas por hacerse con ADM.
(II. El mundo en 2016.)
Doce años después, ese análisis es válido, si bien la ciencia y la tecnología han evolucionado a un ritmo más rápido del que podíamos digerir, y la globalización de las transacciones comerciales, logísticas y económicas hace más difícil para los Estados controlar las actividades de proliferación, y puede facilitar que terroristas se aprovechen de las redes criminales transnacionales para acceder a ADM. Y no exageramos si decimos que la principal amenaza es el binomio ADM-terrorismo.
(1. Ciencia, tecnología y globalización.)

Los riesgos y desafíos introducidos por los avances científicos y tecnológicos (que están apareciendo en lo que ya se llama “Cuarta Revolución Industrial”), van más rápido que la capacidad de respuesta de los Gobiernos. Por ello hay que actuar con celeridad y en este sentido el CS tiene un papel primordial. Los convenios internacionales y la adopción de “estándares” por las propias entidades concernidas también son instrumentos relevantes.
Las presentaciones han incidido en algunos de los riesgos. Por ejemplo la modificación genética puede crear nuevas enfermedades y propagarlas con drones; la impresión en 3D puede producir componentes de ADM; el uso de Internet (a través de la “Deep y la Dark Web”) puede facilitar las transferencias intangibles de tecnología ilícitas, la comunicación y la propaganda terroristas, la financiación de la proliferación (con uso de “Bitcoins” o pagos “on line”), e incluso servir como vector para llevar a cabo “ciberataques” contra instalaciones críticas (una de las grandes amenazas actuales).
El uso de drones como sistema vector de ADM conlleva un desafío especial, sobre todo si se usan para transportar agentes químicos y biológicos, y un problema añadido es que los regímenes de control de exportación como el MTCR no los cubren. Es algo sobre lo que debemos reflexionar.
Por otro lado, los informes especializados (por ejemplo del OIEA, INTERPOL o la “Nuclear Threat Initiative”) muestran que ha habido un aumento sostenido de los incidentes nucleares y químicos, mientras que en el ámbito biológico han sido más episódicos, aunque la variedad de agentes usados junto con el rápido desarrollo científico y tecnológico en ese ámbito son preocupantes. Es, ciertamente, el sector biológico el que necesita más atención, sobre todo por la ausencia de una organización relevante.
A este respecto, uno de los problemas a que nos enfrentamos es que es que no hay una base de datos unificada sobre los incidentes, y para prevenir debemos saber qué queremos evitar. Por ello, mi delegación propone que el CS considere la elaboración de tal instrumento, algo viable con las estructuras actuales en Naciones Unidas en coordinación con organizaciones relevantes.
(2. Terrorismo y ADM.)
Por otro lado, el terrorismo se ha recrudecido: los terroristas están más decididos que nunca a hacerse con ADM, armas químicas han sido usadas en Siria en Irak, y hay informes que alertan sobre el riesgo real de atentado con ADM.
Además, constatamos también que la inestabilidad interna de los países y las situaciones de conflicto, son caldo de cultivo para la proliferación por grupos terroristas, como así han reconocido, por ejemplo, las autoridades libias e iraquíes. A este respecto, cabe reconocer la celeridad con que el CS respondió, a través de la resolución 2298 (2016), a la petición libia de destruir sus arsenales de armas químicas o el activo papel del Comité 1540 a la hora de asistir a las autoridades iraquíes en la aplicación de la resolución 1540, instrumento clave para evitar la proliferación de ADM.
(III. Ahora es el momento de actuar.)
Creo que lo hasta aquí expuesto muestra la magnitud de los desafíos a que nos enfrentamos. Pero no es tarde y ahora es el momento de actuar.
Iniciativas como el proceso de las Cumbres de Seguridad Nuclear, la Conferencia de Seguridad Nuclear del OIEA, o la VIII Conferencia de Examen de la CAB (Convención de Armas Biológicas) ya están contribuyendo a reforzar el orden internacional de no proliferación y en este proceso el Consejo de Seguridad tiene un papel de primer orden en tanto que principal garante de la paz y la seguridad internacionales.
A este respecto, quiero destacar dos ámbitos. Por un lado, las conclusiones del JIM (que conoceremos mañana), deberán alimentar nuestra reflexión sobre cómo reforzar el sistema de no proliferación. Creo que la labor del JIM ha puesto de manifiesto el poder de disuasión que puede tener la atribución de responsabilidades por el uso de ADM; la necesidad de que los Estados tengan un inventario fiable y medidas de protección de sus stocks químicos y biológicos; y la necesidad de que el CS sea proactivo en relación con situaciones de crisis en las que materiales sensibles puedan ser usados indebidamente.
Un aspecto sobre el cual estimamos que habrá que reflexionar es cómo incorporar las facultades de investigación sobre incidentes relacionados con ADM a los esfuerzos actuales para reforzar la arquitectura de no proliferación. Estimamos que se podría estudiar una mayor interacción entre la función preventiva de la resolución 1540 y la investigación y la atribución de responsabilidades como mecanismo preventivo y disuasorio.
Y, por último, el proceso de Revisión Global de la resolución 1540 debería permitir actualizar el marco creado por la resolución, con el objetivo último de prevenir que actores no estatales utilicen ADM y materiales conexos, pues vemos que los riesgos y amenazas no remiten.
En última instancia este proceso debería permitirnos reforzar la capacidad de Naciones Unidas para prevenir la proliferación de ADM, logrando una mayor coordinación con los componentes del sistema de no proliferación; actuar de forma más focalizada (por ejemplo, es sabido que los ámbitos biológico, químico, de control de exportaciones y de financiación de la proliferación necesitan más atención); promover un enfoque más proactivo para evitar crisis mayores; mejorar la asistencia a los Estados; y, finalmente, conseguir mayor transparencia en la lucha contra la proliferación, involucrando activamente a la sociedad civil.
Muchas gracias.-