España interviene en reunión de la Comisión de Descolonización de la ONU

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España interviene en reunión de la Comisión de Descolonización de la ONU

España interviene en reunión de la Comisión de Descolonización de la ONU

 

La diplomática Francisca Pedrós intervino este martes 3 de octubre en la tercera reunión de la IV Comisión Política Especial y de Descolonización de lONU. A continuación puedes leer el discurso original:

 

Sr. Presidente,

Quisiera iniciar mi intervención reconociendo la labor de esta IV Comisión Política Especial y de Descolonización cuyos objetivos, más de setenta años después de su constitución y con notables éxitos en su historia, siguen aun plenamente vigentes. La declaración del periodo 2011-2020 como Tercer Decenio Internacional para la Eliminación del Colonialismo constituye un nuevo estímulo para continuar con el objetivo de acabar con ese anacronismo histórico que es el colonialismo, un empeño que constituye uno de los principios fundadores de la Organización de las Naciones Unidas. En particular, deseo destacar los infatigables esfuerzos consagrados a esta labor por el Comité de los 24 o Comité Especial de Descolonización, que ha llevado a cabo en las últimas décadas una importante labor de liderazgo y conformación de doctrina de la descolonización a las que España, como no podría ser de otra manera, se adhiere plenamente.

 

Sr. Presidente,

España siempre ha encontrado en este foro un lugar donde expresar, con las consecuencias legales que se derivan de ello, su rechazo a la existencia de la última colonia en Europa, que es Gibraltar; este hecho colonial es tanto más doloroso cuanto que es obra de un país socio y amigo en tantos otros ámbitos, como es el Reino Unido. Como conocen, en 1704, durante la Guerra de Sucesión a la Corona Española, Gibraltar fue ocupado militarmente por Gran Bretaña, que expulsó a sus habitantes españoles, los auténticos gibraltareños. En el Tratado de Utrecht de 1713, que puso fin a la Guerra, España solo cedió al Reino Unido, sin jurisdicción territorial alguna, la ciudad y el castillo de Gibraltar junto con su puerto, defensas y fortalezas que le pertenecen. El Tratado es terminante en este sentido.

Ignorando los términos del Tratado, el Reino Unido ha ocupado ilegalmente y sin título alguno el istmo que une Gibraltar con la península ibérica. En 1909 incluso levantó una verja acotando la zona e intentado consolidar así la ocupación ilegal de territorio español. Como he mencionado antes, el Tratado de Utrecht define con total claridad cuáles son los espacios cedidos al Reino Unido, por lo que España nunca ha aceptado esta ocupación británica en contravención del derecho internacional, ni lo hará jamás. Lo mismo cabe decir de las aguas que circundan Gibraltar, que permanecen bajo soberanía española ya que no fueron cedidas ni en el Tratado ni en ningún otro momento.

En suma, más de tres siglos después, la integridad territorial española sigue lamentablemente lesionada por la existencia de una colonia en nuestro país. España no ha cesado de pedir la restitución de este territorio y continuará haciéndolo en tanto no se produzca la descolonización.

Como ustedes saben, la Asamblea General de Naciones Unidas y esta Comisión reiteran año tras año al Reino Unido y España su mandato de entablar negociaciones poner fin a la situación colonial de Gibraltar. Lo recoge asimismo el Comité de los 24 y está presente también en las conclusiones de los seminarios anuales que éste celebra, el último el pasado mes de mayo en San Vicente y Granadinas.

Esta Asamblea ha elaborado un verdadero cuerpo legislativo, que España suscribe plenamente, sobre la descolonización de Gibraltar con la aprobación de importantes Resoluciones como la que en 1966 (Res 2231) invita a las dos partes, España y Reino Unido, a que continúen sus negociaciones y pide a la Potencia Administradora que acelere, sin ningún obstáculo y en consulta con el gobierno de España, la descolonización de Gibraltar. Un año después, la Resolución 2353 (XXII) de la Asamblea especifica que la descolonización de Gibraltar debe regirse conforme al principio de la integridad territorial, principio recogido en la Res. 1514. En 1968 se fijó mediante Resolución 2429(XXIII) incluso una fecha límite para poner fin a la situación colonial de Gibraltar: el 1 de octubre de 1969.

 

Sr. Presidente,

El Derecho Internacional, la doctrina de las Naciones Unidas y la lógica de los tiempos han avalado la posición española desde hace más de 50 años, sin que por ello se hayan producido avances en la descolonización de este territorio; a veces, los pasos dados por el Reino Unido se han dirigido en el sentido opuesto: por ejemplo, en 1967, decidió celebrar un referéndum sobre cuestiones de soberanía, que fue condenado por la resolución 2353 (XXII). Se cumplen ya 50 años: para las Naciones Unidas y el Derecho Internacional, nada que celebrar.

Pero los efectos nocivos de tener una colonia enclavada en nuestro país no se quedan solo en el plano político. El régimen fiscal de excepción del que se dotó a Gibraltar, tanto para las sociedades como para el consumo, ha generado graves distorsiones en la economía de la zona en detrimento de las arcas españolas, de la UE y de la prosperidad de la región. Ha generado una riqueza considerable en el Peñón, contra la que nada tenemos aunque sí nos hubiera gustado que las autoridades del Peñón empleasen una parte en el cuidado del medioambiente y hubiesen construido en algún momento una estación depuradora de aguas residuales urbanas, que hoy por hoy vierten al mar sin más. Lo que sí nos preocupa es la ventaja injusta e ilegítima que este régimen proporciona a la economía del Peñón y los tráficos ilícitos a los que da origen, en particular el contrabando de tabaco, en manos ya de estructuras de crimen organizado, que ha generado verdaderas situaciones de tensión y peligro en los municipios colindantes, obligando a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado españoles a reforzar sus efectivos en la región y poniendo en peligro la seguridad de las personas. De hecho, lamento profundamente informarles de que el pasado 7 de junio un policía local del municipio colindante de La Línea falleció mientras perseguía a unos contrabandistas. A pesar de todos las ilegalidades y los agravios y, como bien sabe esta Comisión, España no ha cejado en ningún momento en su empeño negociador con el máximo respeto a la doctrina de esta organización. Fruto de estos intentos se consiguieron algunos compromisos como la Declaración hispano-británica de Bruselas de 1984, en la que España y Reino Unido resuelven abordar cuestiones de soberanía, Declaración que dio lugar al inicio de un proceso de negociación lamentablemente suspendido.

 

Sr. Presidente,

La actitud dialogante de España, desde el compromiso con la legalidad internacional, ha permitido que –desde 1975- año tras año, proponga conjuntamente junto con Reino Unido al Presidente de la IV Comisión una Decisión de Consenso en la que se insta a retomar el diálogo sobre soberanía conforme a los principios de Naciones Unidas.

España, como digo, permanece abierta al diálogo y buena prueba de ello es la propuesta presentada el pasado 4 de octubre ante esta Cuarta Comisión por el representante de España en la que invitaba al Reino Unido a entablar negociaciones que condujesen a un régimen conjunto de cosoberanía sobre Gibraltar, sin que ello suponga en lo más mínimo renunciar a nuestra justa reclamación de llegar a una solución definitiva de la cuestión de Gibraltar según lo dispuesto en Naciones Unidas. Las circunstancias, contenido y beneficios de nuestra propuesta, que sigue plenamente vigente, quedaron expuestas en la intervención del Embajador Representante Permanente de España y no parece necesario tener que repetirlos pero sí quisiera insistir en que persigue también el bienestar socioeconómico de todas la zonas y, sobre todo, de nuestros trabajadores, en Gibraltar y en el Campo de Gibraltar. Al hilo de esto, quiero reiterar como en años anteriores que estamos tratando de alcanzar con el Reino Unido un acuerdo para la puesta en marcha de un nuevo esquema de cooperación regional en beneficio de las vidas cotidianas de los habitantes de uno y otro lado de la Verja. Por nuestra parte, ya le hemos señalado al Reino Unido nuestra disposición a llevarlo a la práctica de forma inmediata. Este nuevo esquema contempla la participación, además de España y del Reino Unido, de las autoridades locales gibraltareñas y –a diferencia del ya desaparecido “Foro Trilateral”- también de las autoridades locales y regionales españolas competentes.

 

Sr. Presidente,

Permítanme concluir haciendo una última mención a los españoles del Campo de Gibraltar, comarca vecina al Peñón y a la que mi Ministro tuvo la ocasión de escuchar recientemente in situ. Principales afectados por los problemas derivados de la cuestión gibraltareña a los que he hecho alusión, quiero reafirmar desde aquí el mensaje de apoyo del Ministro y reiterarles que sus derechos y sus intereses serán defendidos por España en cualquier negociación.

Muchas gracias, Sr. Presidente