Lunes 13 de Septiembre de 2004
En primer lugar, quiero asociarme a las palabras que más adelante pronunciará el Representante de los Países Bajos en su calidad de Presidencia de la Unión Europea.
El tema que tratamos hoy no es sólo de gran importancia sino también, desgraciadamente, de lacerante actualidad, como lo muestran los recientes ataques terroristas en diversas partes del mundo, desde Moscú y Beslán hasta Yakarta, que han causado tantas víctimas inocentes.
Agradecemos al Presidente del Comité establecido por la Resolución 1267, relativa a Al Qaida y los talibanes, Embajador Heraldo Muñoz, su completa exposición sobre el trabajo de este importante Comité durante los tres últimos meses, y quiero que mis primeras palabras sean de reconocimiento a su labor y a la de su competente equipo.
En lo referente al trabajo del Comité, hay que destacar el impulso recibido tras la aprobación de la Resolución 1526 (2004) adoptada el 30 de enero del presente año, que le dota de un marco reforzado para cumplir con sus objetivos. Sin embargo, para que este marco pueda ponerse en práctica, debe ser concretado mediante de la adopción de unas nuevas líneas directrices para el desarrollo del trabajo del Comité que, al día de hoy, aún están en fase de discusión. Urgimos pues, a todos los Estados Miembros del Comité a resolver cuanto antes las cuestiones todavía pendientes, para lo que les aseguro contarán con el pleno apoyo de mi delegación .
Respecto al trabajo del Equipo de Apoyo, estimamos que ha desarrollado una encomiable labor en sus pocos meses de existencia y que su informe constituye una contribución esencial para la identificación de los problemas y la deseable mejora no sólo de la acción del propio Comité sino de la acción de las Naciones Unidas en su lucha contra la plaga del terrorismo. Como muy bien ha señalado el Embajador Muñoz , este informe refleja exclusivamente la opinión del Equipo de Apoyo, de modo que no constituye la posición oficial del Comité 1267 o del Consejo de Seguridad. No obstante, creemos que los problemas que describe y las soluciones que propone deben ser abordados en profundidad y con urgencia por parte del Comité.
El Equipo de Apoyo señala acertadamente que el sistema de sanciones en el seno de Naciones Unidas fue diseñado teniendo como destinatario normalmente a Estados y no organizaciones o individuos, por lo que este instrumento ha tenido un impacto limitado en este caso. Es evidente que la cuestión de las sanciones excede con mucho el objeto de la presente sesión del Consejo, pero, dada su importancia, urgimos tanto al Grupo Informal de Trabajo sobre Aspectos Generales relativos a las sanciones, presidido por el Embajador Adechi de Benín, como a la Secretaría, a que se continúen ocupando activamente del asunto.
La lista consolidada, principal herramienta del Comité, se enfrenta, entre otros, a dos problemas, según el Equipo de Apoyo. El primero de ellos es mejorar los datos básicos de identificación de los individuos y organizaciones incluidos en la lista. En este sentido, consideramos conveniente acudir a organizaciones internacionales con amplia experiencia en la lucha contra la delicuencia organizada de carácter transnacional, como Organización Internacional de Policía Criminal (INTERPOL), para que nos ayuden en esta labor. No se trata de hacer nada nuevo, sino de aplicar métodos ya contrastados de reconocida eficacia práctica. El segundo problema es la necesidad de establecer un procedimiento para, en su caso, poder retirar nombres de la lista. Consideramos que se trata de una cuestión vital para mantener garantías suficientes para las personas y organizaciones afectadas y preservar así la legitimidad universal del trabajo del Comité 1267 y de toda la acción global de Naciones Unidas contra el terrorismo.
Por lo que atañe a los aspectos financieros, en el ámbito del sistema financiero formal se han dado importantes pasos para controlar el flujo de activos que pudieran ser destinados al apoyo de actividades terroristas. En este sentido, hay que destacar la labor llevada a cabo por el Grupo de Acción Financiera sobre el blanqueo de capitales (GAFI), que, con la redacción de sus ocho recomendaciones especiales sobre la financiación del terrorismo, constituye un ejemplo digno de ser seguido. España desearía que su ámbito de aplicación fuese extendido de los 31 Estados Miembros del GAFI a todos los que forman parte de las Naciones Unidas. Ciertamente, todos sabemos que el problema de la financiación del terrorismo no se acaba con el control del sistema bancario, siendo preciso también controlar mejor otras vías que puedan ser utilizadas por individuos y grupos terroristas como los sistemas alternativos de envíos de remesas o los envíos de efectivo por mensajeros.
En cuanto al embargo de armas, el Equipo de Apoyo destaca que, al igual que sucede respecto a las sanciones, también han venido siendo concebidos teniendo a los Estados como principales destinatarios. La amenaza de que grupos terroristas, en particular Al Qaeda, puedan llegar a adquerir armas de destrucción masiva es inquietantemente real. Por ello, España celebra tanto la intención del Equipo de Apoyo de seguir estrechamente los trabajos del Comité establecido por la Resolución 1540 (2004) del Consejo de Seguridad, como su recomendación de que se añada a la lista consolidada los nombres de quienes se determine que suministran a Al Qaeda materiales o conocimientos para dotarse de este tipo de armas.
Por último, respecto a la prohibición de viajar de las personas incluidas en la lista consolidada, España comparte plenamente la recomendación del Equipo de Apoyo de que es preciso mejorar su aplicación, ya que se ha podido comprobar que, hasta ahora, ha tenido escaso o ningún efecto en las actividades de Al-Qaeda. Es preciso el establecimiento de un sistema de comunicación rápida entre las autoridades competentes de los Estados, especialmente las autoridades fronterizas, para que, en el caso de detención de una persona incluida en la lista consolidada, se pueda iniciar inmediatamente el procedimiento correspondiente para su pronta entrega o extradición al Estado cuya justicia la reclame.
Para concluir, no quisiera dejar de recordar que es necesaria una mayor y mejor coordinación de los distintos instrumentos de que dispone la Organización para impulsar la cooperación internacional en la lucha contra el terrorismo. En el seno del Consejo de Seguridad, es esencial un fluido intercambio entre el Comité contra Al Qaida y los talibanes, el Comité Contra el Terrorismo y el recientemente creado Comité de la Resolución 1540. Por añadidura, tanto la Asamblea General como la Secretaría deben igualmente actuar de manera vigorosa en un asunto que, en palabras de nuestro Secretario General, supone una afrenta al espíritu y los propósitos de las Naciones Unidas: “Todo aquello por lo que nos esforzamos -la paz, el desarrollo, la salud, la libertad- ha sufrido el daño de este horror. Todo aquello en lo que creemos -el respeto a la vida humana, la justicia, la tolerancia, el pluralismo y la democracia- está amenazado por él. El horror debe ser derrotado -por el mundo unido” .
Muchas gracias.
Misión de España en la ONU
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