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España en la ONU 2010

El papel de la participación política de las mujeres en la buena gobernanza

Nueva York, Lunes 1 de Marzo de 2010

 

INTERVENCIÓN DE LA MINISTRA DE IGUALDAD, BIBIANA AÍDO, EN EL EVENTO ORGANIZADO POR UNIFEM CON LA PARTICIPACIÓN A NIVEL MINISTERIAL DE ESPAÑA, AUSTRIA Y PORTUGAL

Sra. Ministra federal de las Mujeres y de la Función Pública de Austria

Sra. Secretaria de Estado de Igualdad del Gobierno de Portugal

Sra. Directora Ejecutiva de UNIFEM, querida Inés

Señoras y señores, buenas tardes

Es un auténtico placer para mí compartir este acto con mis colegas de los Gobiernos de Austria y Portugal, con la Directora de UNIFEM, a quienes tuve la oportunidad de recibir en Cádiz el pasado 3 de febrero con motivo de la Cumbre Europea de Ministras.

Las felicito asimismo por el acierto que supone la organización de este encuentro en el marco de la CSW, un encuentro para hablar de política, de política con mayúsculas, aquella capaz de transformar la realidad y mejorar las condiciones de vida de ciudadanas y ciudadanos.

Y si existe una política a día de hoy claramente transformadora y con mayor capacidad de sentar las bases de una sociedad con mayores cotas de justicia, de participación democrática, y en definitiva de felicidad, es la política dirigida a la Igualdad entre mujeres y hombres.

Vivimos en este sentido un momento que me atrevería a calificar de histórico, aunque un inconveniente de participar en una circunstancia como esta tal vez sea que no somos realmente conscientes de su trascendencia.

Acabamos de celebrar la II Cumbre Europea de Mujeres en el Poder, en la que diecisiete gobiernos europeos hemos renovado nuestro compromiso en pro de una participación equilibrada de mujeres y hombres no sólo en el ámbito político sino en todos los espacios de responsabilidad.

Examinamos en esta sesión especial de la CSW los quince años de vida de la Declaración y de la Plataforma de Acción de Beijing, unos principios que marcan a nivel global el norte de las políticas de Igualdad.

Inmersos en una crisis económica de proporciones inimaginables, reclamamos la oportunidad de cambio que supone para avanzar hacia una plena integración de las mujeres en el modelo productivo, un modelo socialmente sostenible, basado en el aprovechamiento de los recursos no sólo naturales, también humanos.

Precisamente, gracias a estos paréntesis de reflexión dentro de la sociedad de la inmediatez, podemos detenernos, elevar la vista y contemplar el bosque más allá del árbol, tomando conciencia del verdadero cambio gestado en las políticas de Igualdad.

El avance que ha supuesto la gobernanza de la Igualdad, o dicho de otro modo, el tránsito desde el plano declarativo al ámbito propositivo y de la iniciativa política.

Esbozaré brevemente dos ejemplos del cambio que describo en el caso de España, país del que me honro en ser la primera Ministra de Igualdad, y que en el período de los últimos seis años ha experimentado un avance sin parangón en este sentido.

Comenzaré por un aspecto fundamental para las políticas de Igualdad como es la lucha contra la violencia ejercida sobre las mujeres, sin duda la expresión más terrible de una cultura machista que ha pervivido a lo largo de los siglos.

En 2004, el Parlamento Español aprobó unánimemente la Ley Integral de medidas contra la Violencia de Género, una ley que ha marcado un antes y un después en el tratamiento de este tipo de delitos y en la asistencia y la protección a las víctimas.

Una ley transformadora, que ha calado profundamente e la sociedad, consiguiendo un auténtico cambio cultural hacia una realidad de la que apenas se hablaba y que era relegada al ámbito de las relaciones de pareja.

El gran logro de la Ley Integral ha sido sacar la luz pública el fenómeno hasta entonces soterrado de la violencia de género, haciendo de la lucha contra la misma una causa común de la sociedad española, de forma que hoy  un hombre que levanta la mano a su pareja es consciente de que no tiene frente a sí a una mujer indefensa sino a 44 millones de españoles y españolas y al Estado de Derecho dispuestos a hacerle frente.

A lo largo de los últimos cinco años nos hemos esforzado siempre desde el consenso entre las fuerzas políticas en el desarrollo de la ley en todas sus facetas.

En el ámbito de la prevención hemos desarrollado campañas publicitarias destinadas a sensibilizar a la ciudadanía y promocionar los recursos que el Estado pone a la disposición de las mujeres víctimas, como un teléfono de atención gratuita las 24 horas del día.

Un servicio que pretendemos unificar a nivel europeo, dentro de nuestros objetivos como Presidencia rotatoria del Consejo de la Unión Europea. Y en este punto quiero agradecer públicamente a los gobiernos de Austria y Portugal su apoyo decidido a esta iniciativa.

Igualmente hemos desarrollado la ley en el plano de la protección a las mujeres víctimas, desarrollando un sistema de seguimiento de las órdenes de alejamiento dictadas contra los agresores que implica a las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, a jueces y fiscales así como a los servicios de asistencia social.

Hoy en España contamos con 103 juzgados específicos de violencia de género, una cifra verdaderamente representativa del despliegue de recursos públicos para una atención eficaz e inmediata de estos casos, un despliegue que supone a su vez un motivo de confianza para aquellas mujeres, cada vez más, que se deciden a denunciar las agresiones de sus parejas o ex-parejas.

Como parte del desarrollo normativo desarrollado en España durante la anterior y la presente legislatura, quiero referirme a la aprobación en 2007 de la Ley Orgánica de Igualdad Efectiva entre Mujeres y Hombres.

Si con la primera ley a la que hice mención abordamos la Igualdad desde el punto de vista del derecho fundamental a la seguridad y a la integridad física y moral de las mujeres, con la segunda llevamos a la práctica el concepto de democracia paritaria acuñado en la Cumbre de Atenas en 1992 y relanzado y ampliado recientemente en la Declaración de Cádiz.

Porque la democracia paritaria continúa siendo una meta, y el punto de partida para la construcción de una democracia que integre a toda la sociedad, que se parezca lo más posible a ella, una sociedad conformada por hombres y mujeres, con visiones de la realidad en ocasiones distintas pero siempre complementarias.

De nuevo hablamos de una norma que impulsa un cambio cultural en la sociedad, porque la inercia de la desigualdad viene de siglos y la política es la única herramienta válida para sustituir los códigos no escritos por leyes constitucionales que reflejen la realidad de nuestras sociedades.

Y la realidad nos descubre a una mitad de la ciudadanía conformada por las mujeres, que con igual capacitación que los hombres, exigen igualdad de oportunidades para la participación en los órganos y foros de decisión política y económica.

Por esa razón hemos legislado para garantizar una representación paritaria en las candidaturas electorales de todas las fuerzas políticas a ayuntamientos y parlamentos regionales y nacionales.

Una medida esencial para alcanzar la necesaria pluralidad a la que hacía referencia, complementando las visiones de hombres y mujeres en todas aquellas decisiones discutidas y adoptadas en el seno de las cámaras.

Hoy España roza el 40%  de parlamentarias en su Cámara Baja, formando parte de los siete Estados Miembros que cuentan con una presencia de mujeres en sus parlamentos nacionales superior al 30%, porcentaje igualmente rebasado en el Parlamento Europeo en la presente legislatura.

Asimismo también incorporamos medidas dirigidas hacia el mundo empresarial, donde aún tenemos un reto en lo que se refiere a la representación equilibrada de las mujeres en sus ámbitos de decisión y a la conciliación tanto para las mujeres como para los hombres entre la vida profesional con la vida personal y familiar.

Hemos establecido por ello  para las empresas de más de 250 trabajadores la obligatoriedad de la redacción y puesta en marcha de un plan de igualdad, una medida que incentivamos entre las pequeñas y medianas empresas.

No pretendemos reducir la igualdad entre mujeres y hombres a un mero requisito legal, queremos hacer de ella un marchamo de calidad, un sello de responsabilidad social de las empresas, razón por la cual instauramos como parte del desarrollo de la ley, un distintivo de Igualdad para la todas aquellas que incorporen la visión de género de manera integral en su trabajo, desde la organización a la publicidad.

Queridas colegas, querida directora, señoras y señores

Concluyo mi intervención y este breve repaso del desarrollo normativo español en materia de igualdad de género, no sin antes compartir una última reflexión de conjunto con todas y todos ustedes.

El conocimiento de la Historia nos enseña que los cambios en la sociedad ni suceden por sí solos ni culminan en una generación.

El cambio hacia una sociedad igualitaria en Europa y en el resto del mundo es un proceso irreversible, que se gestará en un mayor o menor período de tiempo dependiendo de las circunstancias políticas y económicas de cada país o región, pero que es en esencia imparable.

Hemos definido las metas, por lo que nuestra responsabilidad como gobernantes consiste en pisar el acelerador de la transformación de una igualdad escrita en papel, a una igualdad efectiva que alcance a cada espacio de nuestras respectivas sociedades.

Porque la igualdad, amigas y amigos, o es real o no es igualdad.

Muchas Gracias 

Misión de España en la ONU


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