GINEBRA.- La ONU pidió hoy a los países donantes 407 millones de dólares para la ayuda humanitaria y la operación de evacuación en Libia, sumida en una guerra civil desde el pasado febrero. "En esta petición de urgencia realmente incluimos la prioridad de la prioridad, es decir intervenciones para salvar vidas y prestar ayuda en zonas de guerra", explicó hoy en una rueda de prensa el coordinador humanitario de Naciones Unidas en Libia, Panos Moumtzis. Desde el inicio del conflicto, más de 800.000 personas han huido de Libia, de las que 300.000 han sido nacionales de este país, además de egipcios, tunecinos e inmigrantes de otros países africanos, principalmente.
Moumtzis sostuvo que la operación de evacuación de Libia ya puede considerarse como la más grande, rápida y efectiva que se haya realizado hasta ahora, aunque anotó que también ha resultado muy costosa. El representante de la ONU dijo que la preocupación inmediata de la organización es tener acceso humanitario a la parte occidental de Libia, donde reside el 80 por ciento de la población y a la que hasta ahora la ayuda apenas ha llegado. La asistencia se ha concentrado en las zonas y ciudades controladas por los rebeldes en el oeste, principalmente en torno a Bengasi y, de manera más limitada por los enfrentamientos, en Misrata.
Para abordar las próximas acciones humanitarias de la ONU, Moumtzis se reunirá este fin de semana con altas autoridades del Gobierno libio en Trípoli, con las que negociará las condiciones de seguridad para que la entrada y distribución de la ayuda humanitaria en Trípoli y la región de las montañas del oeste del país. El personal de la ONU abandonó la capital libia a finales de abril tras un saqueo de sus oficinas. Para la llegada de la ayuda se negocia con las dos partes del conflicto un cese el fuego temporal, que podría ser de 24 horas o más para que las organizaciones humanitarias puedan llegar a las víctimas del conflicto de manera segura y entregar la asistencia, indicó Moumtzis.
Agencia EFE
LA HAYA.- La fiscalía de la Corte Penal Internacional (CPI), dirigida por el argentino Luis Moreno Ocampo, recordó hoy a las autoridades libias que están obligadas a cumplir las órdenes de arresto que emite este tribunal. En una carta enviada al ministro de Exteriores libio, Abdelati Obeidi, la fiscalía advirtió a las autoridades libias de que están obligadas a "cooperar plenamente y proporcionar la asistencia necesaria a la Corte y a la fiscalía", según indicó la resolución del Consejo de Seguridad de la ONU del pasado febrero, con la que se refirió el caso libio al tribunal de La Haya.
"La resolución es vinculante para Libia, que es miembro de Naciones Unidas", recuerda la carta, que además advierte de que, de no colaborar con la CPI, las autoridades libias se verían "envueltas en el encubrimiento" de los crímenes ocurridos en ese país del Magreb. Además Ocampo denunció en rueda de prensa que el régimen libio está intentando ocultar pruebas de los crímenes que se están cometiendo, para lo cual "se esconden cadáveres y se prohíbe a los doctores en hospitales actualizar las listas de los civiles fallecidos". Ocampo reiteró hoy que las investigaciones de la fiscalía son "imparciales" y que también se orientan a posibles crímenes cometidos por rebeldes.
La fiscalía de la CPI solicitó el pasado lunes el arresto del líder libio Muamar al Gadafi, así como el de su hijo Saif al Islam y del jefe de la inteligencia militar del régimen, su cuñado Abdulá el Senusi. Ocampo remarcó que cuando los jueces emitan la orden de arresto solicitada, son las autoridades libias las responsables de ejecutar la detención. Tras el anuncio de la fiscalía, el Ministerio de Exteriores libio expresó su escepticismo ante la CPI, a la que calificó de "no importante" porque Libia no es miembro del Estatuto de Roma, que regula el funcionamiento de esa Corte.
El portavoz del régimen libio, Musa Ibrahim, también rechazó la seriedad de la actuación de la fiscalía de la CPI, acusándola de basar sus conclusiones en "informaciones de la prensa". La carta de la fiscalía enviada hoy al ministro de Exteriores libio es en parte una respuesta a estas declaraciones del régimen. Ocampo y su oficina acusan a Gadafi y a su entorno más íntimo de presuntos crímenes de lesa humanidad cometidos a partir del pasado 15 de febrero en Libia durante las protestas de insurgentes contra el régimen dictatorial en el país. Se espera que los jueces decidan en "semanas o meses", según Ocampo, sobre la solicitud de las órdenes de arresto.
Agencia EFE
NUEVA YORK.- Naciones Unidas ha informado este miércoles de que siguen existiendo enfrentamientos en Costa de Marfil, principalmente en el oeste, y que algunas zonas siguen necesitando ayuda humanitaria tras el conflicto entre el perdedor de las elecciones Laurent Gbagbo, y el presidente, Alassane Ouattara.
La situación en la capital, Abiyán, ha mejorado notablemente con la puesta en marcha de las actividades comerciales, como el comercio o los bancos, pero siguen existiendo estallidos de violencia, sobre todo en la zona oeste del país. Las agencias humanitarias estiman que todavía hay 200.000 desplazados en el país, pero solo el 28 por ciento tiene refugio, según la Agencia de la ONU para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (UNOCHA), citada por el Centro de Noticias de la ONU.
Gbagbo se rindió a mediados de abril después de meses de enfrentamientos que se iniciaron cuando no aceptó la derrota en las elecciones presidenciales de finales de noviembre, en la que ganó Ouattara, según certificaron los observadores de la ONU y de la comunidad internacional. Los trabajadores de las agencias humanitarias indicaron que los suministros actuales de alimentos son insuficientes y que las condiciones sanitarias están empeorando.
El Programa Mundial de Alimentos (PAM) informó de que unas 77.000 personas habían recibido ayuda alimentaria desde principios de mes, mientras que el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) ha comenzado a distribuir aparatos de cocina, bidones, alfombras, mantas, kits de higiene femenina, jabón y lejía en las zonas de alrededor de Abiyán. La ONU señaló que ha recibido alrededor de 25 millones de euros de los 120 que ha pedido para desarrollar labores humanitarias en el país. En la vecina Liberia, ACNUR informó de que los refugiados marfileños siguen llegando a razón de 250 al día. Hasta el 6 de mayo, se habían registrado 173.169 entradas de refugiados en el país.
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NAIROBI.- Naciones Unidas advirtió este miércoles de que el número de personas que necesitan asistencia humanitaria en el Cuerno de África podría aumentar considerablemente en los próximos meses debido a la sequía, la escasez de alimentos y los altos precios del combustible.
El portavoz del Programa Mundial de Alimentos (PAM) en Kenia, Peter Smerdon, cifró el número total de personas que necesitan asistencia humanitaria en la región en casi nueve millones de personas "pese a que algunos de ellos reciben ayuda alimentaria por parte de los gobiernos y otras organizaciones de ayuda". "Al menos seis millones de personas necesitan asistencia alimentaria del PAM", aseguró en declaraciones recogidas por la agencia IRIN. Según Smerdon, las precipitaciones registradas hasta principios de mayo han sido muy inferiores a la media lo que puede hacer que el número de personas que necesite asistencia alimentaria aumente.
El experto focalizó su preocupación en el sur y el sureste de Etiopía. "En medio de la creciente preocupación por el impacto de la sequía en las zonas ganaderas del sur y el sureste, muchas de las actividades del PAM de ayuda alimentaria en Etiopía se enfrentan a importantes problemas de financiación", explicó Smerdon. En Somalia, el PAM tiene un déficit presupuestario de un 70 por ciento y necesita de manera urgente, según el propio organismo, la contribución de Estados Unidos de 53 millones de dólares (unos 37 millones de euros) para alimentar a un millón de personas en los próximos seis meses.
Smerdon señaló que en Kenia el PAM cuenta con solo la mitad de los 47 millones de dólares (unos 33 millones de euros) necesarios para proporcionar ayuda alimentaria en el próximo medio año a 1,7 millones de personas. El organismo de la ONU advirtió de que podrían aumentar exponencialmente los conflictos por la escasez de recursos. En este sentido, a principios de mayo, decenas de personas murieron y otras se vieron desplazadas, cuando estalló la violencia en la frontera entre Etiopía y Kenia por el aumento de precios de los alimentos.
El 15 de mayo, la ONG internacional CARE pidió ayuda alimentaria en Yibuti, Etiopía, Kenia y Somalia, cifrando en casi ocho millones de personas las que necesitan ayuda de emergencia en estos países. "La vulnerabilidad crónica, la pobreza, la injusticia social y el cambio climático son responsables de la inseguridad alimentaria en el Cuerno de África", lamentó el coordinador regional de emergencia de CARE para el este de África, Mohamed Jaled, en un comunicado. "Además de eso, el significativo aumento de los precios de los alimentos y el combustible ha agravado la situación actual", agregó Jaled.
Yibouti y Somalia han calificado la situación de sequía de desastre nacional, mientras que el Gobierno de Etiopía advirtió de las crecientes necesidades humanitarias. Jaled indicó que pese a las medidas tomadas por los gobiernos de los países afectados, "se necesita asistencia internacional a corto y largo plazo para ayudar a abordar las necesidades críticas, las causas estructurales subyacentes y la vulnerabilidad crónica".
Asimismo, sostuvo que se necesita un conjunto de medidas que capacite a los habitantes de la región a adoptar "mecanismos para sobrevivir a las condiciones tan graves, responder a sus necesidades humanitarias actuales y proteger sus medios de subsistencia". "Es fundamental que las personas puedan alimentarse por sus propios medios en lugar de depender de la distribución de alimentos", añadió.
Europa Press
NUEVA YORK.- La responsable de la Oficina para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) de la ONU, Valerie Amos pidió el martes a Israel que levante el bloqueo que mantiene sobre la Franja de Gaza, debido al impacto que tiene en el acceso de los palestinos a los servicios básicos. Amos, que concluyó el martes una visita a Israel y los territorios palestinos, pidió a las autoridades israelíes que lleven a cabo pronto esa medida, ya que considera que ha producido un endurecimiento de la economía de la franja y un serio deterioro en los servicios sanitarios, así como en el acceso al agua y la educación.
"Más del 70 por ciento de las personas que viven en Gaza, alrededor de 1,1 millones, dependen de una forma u otra de la ayuda humanitaria. Esa situación se debe al impacto económico del bloqueo", señaló la subsecretaria general de la ONU para Asuntos Humanitarios en un comunicado distribuido en Nueva York. Amos hizo ese llamamiento tras una visita de cuatro días a los territorios palestinos ocupados e Israel, en los que se reunió con varias comunidades y pudo comprobar, según el comunicado, cómo "israelíes y palestinos desean lo mismo: Llevar a cabo sus vidas de manera normal, en paz y con seguridad".
La responsable de la OCHA visitó varias comunidades de Jerusalén, donde sus residentes han sido expulsados de sus casas y otros muchos se enfrentan a la demolición de viviendas y escuelas para dejar sitio a los asentamientos de colonos israelíes. "Espero que tras mis reuniones con las autoridades israelíes, examinen con detenimiento las preocupaciones humanitarias que conllevan las demoliciones y los desplazamientos en Cisjordania", dijo Amos, quien también se reunió con una comunidad israelí en la ciudad de Sderot. Allí conoció las inquietudes de sus habitantes ante los recientes ataques de los que habían sido objeto desde la Franja de Gaza, por lo que Amos condenó "el uso indiscriminado de la violencia" y pidió su cese inmediato.
Agencia EFE
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