Primera intervención del nuevo embajador de España con motivo de la reforma del Consejo de Seguridad

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Primera intervención del nuevo embajador de España con motivo de la reforma del Consejo de Seguridad

El embajador de España ante Naciones Unidas, Fernando Arias, ha participado en el dabate sobre la reforma del Consejo de Seguridad.

Señor Presidente,

Somos el país europeo más próximo al continente africano. La proximidad no es sólo física o geográfica -los 14 kilómetros del estrecho de Gibraltar- sino afectiva y emocional, porque el estrecho es ante todo punto de paso y lugar de encuentro. En ese sentido, nos une más que nos separa.

No debe extrañar, por tanto, que veamos con gran interés, e incluso simpatía, la posición común africana sobre la reforma del Consejo de Seguridad.

La africana es una posición singular, diferente a todas las demás, por cuanto representa a todo un continente y responde a su legítima aspiración de reparar la injusticia histórica de su insuficiente representación en el Consejo.

Para ello, el Grupo Africano puede contar con todo nuestro apoyo.

Es cierto que la posición común africana y la del Grupo “Unidos por el Consenso”, al que España pertenece, no son idénticas.

La principal diferencia es que nos oponemos a la ampliación de la categoría de miembros permanentes, con o sin veto.

Somos conscientes de que se trata de una diferencia sustancial. Sin embargo, no nos parece que sea insuperable. Intentaré explicar por qué.

Nos parece lógico que, en el estado actual en que se encuentran las negociaciones, el Grupo Africano se mantenga firme en su posición común, consistente en reclamar dos asientos permanentes con veto, además de otros dos no permanentes.

Reconocemos que tiene estratégicamente sentido su planteamiento de exigir primero a los demás grupos que flexibilicen sus respectivas posiciones, antes de hacer lo propio.

De momento, el Grupo “Unidos por el Consenso” sigue siendo el único grupo que lo ha hecho. En buena parte ha sido con el objetivo de aproximar nuestra posición a la del Grupo Africano.

Es por ello que hemos propuesto la creación de una categoría intermedia de miembros de larga duración. Es un paso muy importante que, sin embargo, todavía no ha sido correspondido por ningún otro grupo.

En nuestro modelo alternativo, al Grupo Africano le corresponderían de dos a tres asientos de larga duración.

Suponemos que, puestos a elegir entre los dos tipos de asientos, el Grupo Africano seguirá prefiriendo los permanentes con veto a los de larga duración. Es lógico.

Pero nos preguntamos qué pasaría si, como es previsible, los puestos permanentes fueran sin veto. En este escenario, por otro lado muy plausible, nos preguntamos cuántos de los 54 países africanos estarían a favor de un modelo (permanencia sin veto) y cuántos a favor del otro (larga duración con posibilidad de rotación).

Tenemos la impresión de que tan sólo unos pocos, fundamentalmente los aspirantes a convertirse en permanentes, aunque sea sin veto, estarían a favor del primer modelo (permanencia sin veto).

 

Nos preguntamos si ello responde al interés general del continente africano.

 

Nos preguntamos, en definitiva, si ese el motivo por el que los países africanos del L.69, entre los que figuran de manera destacada algunos aspirantes a miembros permanentes, apoyan las pretensiones del G-4.

Nosotros estamos convencidos de que la mayoría de los países africanos no es favorable a una permanencia sin veto. La permanencia por la permanencia, la permanencia a toda costa, es decir, sin el veto, no puede servir al interés general del continente africano.

¿Acaso no es mejor que 54 países puedan rotar por dos o tres asientos de larga duración a que sólo dos se conviertan en permanentes sin veto? Creemos sin duda que sí.

Por consiguiente, me permito hacer un llamamiento al Grupo Africano a que no se deje deslumbrar por el señuelo de la permanencia, porque es muy probable que sea sin veto.

El Grupo Africano debería examinar cuidadosamente cuál podría ser, llegado el caso, su mejor alternativa, es decir, qué otra posición podría interesarle más, supletoriamente a la suya propia.

La posición del G-4 y del L.69, con el señuelo de la permanencia, es tentadora, pero sin el veto será ilusoria, un espejismo que de entrada sólo interesa a unos pocos y de salida tan sólo a dos de ellos.

En cambio, la posición del Grupo “Unidos por el Consenso” tiene la ventaja de que satisface mejor el interés general de todos los países africanos, los cincuenta y cuatro.

Por todo ello, creemos que no interesa al Grupo Africano apoyar la resolución promovida por el G-4 y el L.69, que excluiría otras opciones igualmente válidas, como la del Grupo “Unidos por el Consenso”, que podrían satisfacer mejor, llegado el caso, el interés general del continente africano.

En definitiva, qué interés puede haber en querer cerrarse una puerta, la que plantea “Unidos por el Consenso”, cuando se intuye, incluso se sabe, que la alternativa que a uno le ofrecen no conduce al lugar deseado.

Muchas gracias, señor Presidente.

2012-04-10T12:23:24+00:00 10/04/2012|Categories: Discursos, España en la ONU|Tags: |